VI

255 26 9
                                    

Cómo quedaron Nayeon y Jeongyeon salieron a tomar un café a un pequeño restaurante cerca de la escuela. El lugar era muy bonito y cálido era cómodo para poder pasar una buena tarde con tus amigos.

-¿Que vas a querer Nayeon?- pregunto amistosamente Jeongyeon.

-Un café estaría bien Jeongie.- respondió ya más calmada.

-Bueno.- Jeongyeon llamo a una mesera que fue a tomarles la orden.- Me trae un frappucino y un café por favor.

-Con mucho gusto señorita.- anotó la mesera.- ¿Su café será americano o con crema?

-Con crema por favor.- pidió Nayeon.

-Bueno en un momento se los traigo.- sonrió la chica y se fue.

-Bueno entonces deja le llamo a Sana para saber cómo está.- saco su celular.

-Espera.- la interrumpió la castaña.- Hay algo más que no te he dicho...-

-¿Que sucede? Pregunto algo preocupada.

-Bueno ayer no fue solo el comentario por lo que se enojó si no que también le mencioné sobre una herida que noté en su pierna.

-¿Herida?- preguntó Jeongyeon.

-Señorita aquí está su orden.- los interrumpió la amistosa mesera.

-Gracias señorita.- contesto emocionada al ver el delicioso frappucino tomó apenas un sorbo y le había encantado. Nayeon también tomó un sorbo a su café y estaba perfecto.

-Esta delicioso.- exclamó Nayeon.

-Tú los preparas?- pregunto Jeongyeon.

-Es mi trabajo y me agrada saber que les gustó.- la chica rasco su cabeza algo apenada debido al elogio de las chicas.

-En serio, ni siquiera yo me hago un café tan bueno.- sonrió Nayeon viendo la simpática mesera.

-Les agradezco mucho.- exclamó

-Jamás te había visto por aquí ¿Eres nueva?- pregunto Jeongyeon dando un sorbo al frappé.

-Algo así apenas conseguí este empleo.- sonrió acomodando su copete y corto cabello.

-Oye ¿Tú has sabido algo de lo que ha estado pasado por aquí? Debes tener cuidado allá afuera.- advirtió Nayeon.

-No se preocupe.- informo la chica.- Mi casa no está muy lejos así que siempre estoy al pendiente de cualquier cosa.

-Bueno muchas gracias nuevamente.- dijo Jeongyeon.

-Conpermiso.- dijo la chica retirándose de la mesa de ambas.

-Nayeon no deberías alarmar a cualquiera podrías crear pánico.

-Jeonguie esto se ah estado saliendo de control, es muy peligroso que cualquiera salga afuera.- comentó.- incluso tu Jeonguie, debes tener mucho cuidado.

Jeongyeon sintió que su corazón iba a estallar y que había una estampida de animales en su estómago. Nayeon se preocupo por ella y en su interior sintió una gran esperanza.

Ambas continuaron hablando de lo que podrían hacer para mantener informados a todos sin que cundiera el pánico. Se llevaron un rato hablando y después cada una se fue directo a su casa.

Después de unos minutos antes de que el restaurante cerrara una Sana muy calmada y alegre; llegó y se sentó en la única silla que había. La misma chica de antes se acercó a atenderla.

-¿Lo de siempre?- pregunto, la chica estaba seria.

-Si por favor.- exclamó Sana con una sonrisa.

Después de unos segundos la chica llegó con un relajante té de manzanilla en sus manos. Se lo entrego a la japonesa quien lo recibió gustosamente.- ¿Que tal el trabajo?

-Todo bien, es lo mismo.- se sentó frente ella cruzada de brazos y piernas.- ¿Que hay de ti? Supe que hoy faltaste a clases.

-Si pero por fin termine mi trabajo, me quedé limpiando hasta tarde y no tenía ganas de ir.- dió un delicado sorbo al té.

-Sana ten mucho cuidado.- exclamó la chica.- Hoy en la tarde vinieron dos chicas.

-¿Y que me vas a contar su historia amorosa?- bufo Sana.

-Tal parece una chica en esa historia quiere que seas tu la protagonista- respondió sonriendo. Sana sorprendida dejo de tomar su té y lo colocó en la mesa. Miro seriamente a la chica. Tenía la sospecha de quién sería.

-¿Quién era?- pregunto seriamente.

-Tu amiga y una tal Nayeon creo.- Sana cerró el puño con fuerza tratando de controlar su ira.- Está muy intrigada por los asesinatos, parece perro tras los huesos. Si no tienes cuidado esa chica te traerá problemas y tu jueguito se acabará.

-Tú me conoces bien Momo...- golpeó fuerte la mesa.- Quien entra a la boca del lobo ahí se queda.

-Pues entonces has algo con la curiosidad de esa chica.- se levanto retirando el té de la chica.- Tendrás que deshacerte de ellas como lo hiciste con la chica de cabello azul.

-No fue sencillo con Ryujin, tuve que hacer mucho para no dejar rastros...

-Entonces tendrás que ser más precavida, los policías no dejan de rodear tu escuela, así que te darás que obligarlos a jugar a tu juego...

-Aun no lo entiendo.- Se levanto Sana yendo hacia la pelo corto.- ¿Por qué me has encubierto todo este tiempo?

-Si que tienes mala memoria.- bufo la chica.- Te lo he dicho muchas veces, tu haces realidad mis malas y perversas fantasías...- sonrió mirando a la contraria. Sana sonrió.

-Ojala Jihyo y las demás estuvieran vivas... Les hubieras agradado mucho....

-Ojala Sana... Ojalá...- se retiró

LOS JUGUETES DE SANADonde viven las historias. Descúbrelo ahora