VII

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Nayeon estaba recostada en su cama. Pensaba muchas cosas, tenía tantas preguntas sin resolver que no podía dormir. Pensaba en Sana y los asesinatos, no sabía como proteger a la chica de sus sueños. De repente la curiosidad la invadió y le dió por encender su computador y revisar el perfil de Sana.

Reviso todas las fotos, no tenia muchas, solo unas pocas selfies y otras de perritos. Hubo una que llamo su atención, una de ella y cuatro chicas más sonriendo, parecía estar muy contenta con ellas. Vio quienes eran las chicas que estaban etiquetadas y entro al perfil de cada una fue el 18 de diciembre de 2021 o sea hace un año, supuso que fue antes de que todas desaparecieran. Cuando entro al perfil de la tal Jihyo vio que está chica tenía varias fotos con Sana, parecía ser su mejor amiga. Notó que su última actualización fue la misma que las demás pero en si la actualización era una foto de ella y las otras chicas pero sin Sana. Sana no estaba en esa foto.

Reviso los comentarios y noto que alguien dijo que les faltaba alguien a lo que ella contesto con una carita triste. ¿Tal vez se pelearon? No lo sabía pero se le hacía extraño. Busco sobre los asesinatos de Japón y encontró que uno de los primeros corazones en aparecer  fueron de esas cuatro chicas. Se especulaba que el asesino las conocía muy bien y sabía su rutina diaria ¿Quién podría ser? Y ¿Por qué esas chicas? Siguió leyendo y encontró que el asesino no deja pistas, que es inteligente y metódico.

Muchas preguntas pasaban por su cabeza ¿Que tenía que ver con Sana? Aún no lo sabía pero le intrigaba saber. Busco aún más pero no había nada más que pidiera darle una pista de aquel macabro asesino.

-Demonios...-

No podía encontrar algo para ayudar a Sana o a los demás. Lo único que podría hacer sería estar alerta.

La tarde en el que ella y Jeongyeon caminaron , Jeongyeon le contó que Sana no era muy sociable, siempre se quedaba en su casa y ella jamás había entrado a aquel lugar. A Nayeon le pareció extraño pero no podía pensar mal de la chica que amaba

Una loca idea entro a la cabeza de Nayeon, a las dos de la madrugada comenzó a escribir una carta de amor y bajo a cortar algunas rosas al jardín de su madre. Tal vez la única forma de cuidar a Sana era estando cerca de ella ¿Estaba bien? Apenas se conocían. Nayeon sentía que debía hacerlo, debía intentarlo o morir en el intento.

A la mañana siguiente Nayeon amaneció sobre su escritorio casi babeando. Reviso su reloj y notó que era muy tarde. Tomo lo primero que encontró en su ropero y salió corriendo como gato asustado. La escuela no estaba tan lejos de su casa pero sentía que el camino se le había hecho largo. Para su mala suerte recordó a la mitad del camino que había dejado las rosas en su casa.

Más mala suerte fue cuando logró ver un arbusto de rosas cerca y saco sus tijeras y corto la que se le hizo más bella. Mientras corría y corría logró llegar al colegio y justo cuando anunciaban hora de clase.

No le tocaría clase con Sana ni Jeongyeon, las vería hasta la hora del almuerzo. El tiempo se le hizo eterno, sus manos sudaban y estaba nerviosa, ¿Cómo se lo diría? Aún no lo sabía pero tenía la carta así que tal vez no sería necesario hablar.

Las clases acabaron y a la hora del almuerzo llegó, Nayeon se aproximó a ser la primera en salir. A lo lejos logró ver a Jeongyeon y Sana juntas.

-¡Hey chicas!- gritó la castaña quien escondió la rosa rápidamente. Ambas se detuvieron y saludaron alegremente. Nayeon corrió hacia ellas.- Hola, gracias por esperar.

-Hola Nayeon y no agradezcas eres nuestra amiga.- respondió Jeongyeon

-Nayeon, tengo que hablar contigo.- dijo Sana. A Nayeon se le iba a salir el corazón al escuchar esas cuatro palabras.

-Bueno yo me adelanto.- respondió Jeongyeon sonriendo forzosamente

Cuando ya nadie estaba Sana tomo a Nayeon de la muñeca y la llevo casi al final del pasillo.

-Nayeon, escucha.- suspiro Sana.- Lamento haber sido grosera contigo desde un principio, creo que debí tratarte mejor pero es que nunca he sido muy buena haciendo amigos...

-No te preocupes por eso Sana.- respondió embobada Nayeon.- Es más yo también te debo una disculpa por presionarte e intentar llevarme contigo.

-No hay problema Nayeon.- sonrió Sana.-¿Amigas?.- extendió su mano

-De hecho... Yo también una a decirte algo.- respondió nerviosa Nayeon.

-Oh... Bueno ¿Que sucede?- exclamó Sana confundida.

-Toma.- le entrego rápidamente la rosa y carta que llevaba. Sana tomo ambas tímidamente. Empezó a leer aquella carta que tenía una linda letra cursiva escrita con tinta negra. La carta decía una confesión de amor, cómo en cuento de hadas, una linda confesión y aunque, si unas palabras se repetían describían un importante sentimiento, amor. Un amor cómo "un príncipe" deseaba con anhelo a la bella princesa para poder protegerla de la cruel bestia, esa carta la escribió una delicada princesa sin saber que su bella princesa era la cruel y despiadada bestia hambrienta de amor.

-Wow Nayeon es muy linda.- exclamó terminando de leer la carta.- No quiero ser mala pero... Yo ya tengo a alguien...- doblo la carta con cuidado y se la devolvió.

-Pero... Sana...- a Nayeon se le partió el corazón, casi estaba apunto de llorar.

-Nayeon alguien más está conmigo y yo amo a ese alguien.- respondió calmadamente.- Alguien llegará para ti, tarde o temprano.

-No es verdad.- exclamó secamente.- No estás con nadie, y mucho menos con esa chica...

-¿Disculpa?- respondió la Japonesa sorprendida.

-¡ESA CHICA YA NO EXISTE- grito enojada.-¡SOLO ERA TU AMIGA! ¡lo único que había entre ustedes era amistad!- cayó de rodillas.- Yo te quiero yo puedo ayudarte, puedo protegerte, solo dame una oportunidad...

No hubo ruido, no hubo nada, solo silencio. Nayeon estaba de rodillas rogándole a Sana para que la aceptara. Sana por otra parte era difícil saber cómo está. Solamente ella supo que fue lo que pensó por que incluso Nayeon se sintió atemorizada.

-Claro que está conmigo...- sollozo.- Ella siempre ha estado conmigo...

Nayeon levanto su mirada y al ver a Sana se reincorporo rápidamente, no podía creer lo que estaba viendo.

-¡ELLA ME PERTENECE.- rió.- Ella me quería dejar...ellas me la querían quitar pero actúe a tiempo e hice que estuvieran conmigo para siempre...- una sonrisa de oreja a oreja reflejo la locura de Sana.- ¡SON MIS AMIGAS NAYEON! ¡Y NADA NI NADIE PODRA SEPARARME DE ELLAS! Y menos tú...


























Oh... Ahora comienza la verdadera Sana...

LOS JUGUETES DE SANADonde viven las historias. Descúbrelo ahora