Al mismo tiempo
Gigante llego a su casa con una sonrisa satisfecha, el estaba más que seguro que Nobita no podría arreglar el malentendido qué había creado y cuando Ochaco este triste y vulnerable el estaría ahí con eso estaba más que seguro que ella sería de él.
Cuando paso por la sala de estar noto que su padre ya había llegado y se encontraba viendo televisión.
—Takeshi ven un momento...—dijo el corpulento hombre al notar a su hijo—quiero que me digas que tal van tus estudios—Gigante tembló sabia que si respondía incorrectamente a esa pregunta reciviria una paliza—espero y ya no hayas cometido la estupidez de hacer trampa...—agrego severamente.
Gigante empezó a sudar frio, cuando era niño le robo el lápiz computadora a Nobita y lo uso en el examen el resultado es que saco un 100 pero su padre no se alegro es más estaba tan enfurecido que lo golpeó—me ha estado yendo bien...—respondió pero la mirada dura en el rostro de su padre no desapareció—quiero preguntarte como conseguiste qué mamá se enamorara de ti—dijo rápidamente intentado cambiar el rumbo de la conversación.
El copurlento hombre sonrió—supongo que ya es hora de darte esa conversación...—dijo sin notar la intenciones de su hijo—dime que es lo que crees que debes saber sobre las mujeres—agregó con una sonrisa.
Takeshi lo pensó por unos instantes—la verdad no se me viene nada a la mente—dijo sonriendo de manera nerviosa.
—lo que debes saber es que nunca importa lo que ellas quieran, somos hombres solamente nuestros deseos importan...—la sonrisa del hombre se torno desagradable—tu madre me llamó la atención desde el día en el que la vi...como ya es casi una costumbre ella se hizo la difícil—
Gigante recordó como Ochaco se resistía a sus avances—y que hiciste...—pregunto ansioso por saber como cambiar la actitud de la castaña.
—espere...segui intentando mientras esperaba mi oportunidad, un día salimos a beber junto con algunos compañeros de universidad todos se fueron y me dejaron solo con ella—el corpulento hombre se sentó a lado de su hijo—...estaba muy ebria y como llegamos juntos a nadie se le hizo raro que yo me la llevara, obviamente no la lleve a su casa si no aun hotel—
Gigante miró conmocionado a su padre—....tu—murmuró con incredulidad ganándose una mala mirada de parte de su padre.
—fue muy fácil encaminarla y antes de que ella pudiera reaccionar estábamos teniendo sexo...cuando despertó no recordó nada por lo que una simple mentira bastó—el corpulento hombre rio —a partir de ese momento ella fue mía, puede que no me haya amado pero con el tiempo se acostumbro a mi...ten paciencia ustedes son jóvenes por lo que más pronto que tarde habrá una fiesta y tu oportunidad llegará... Somos hombres si queremos pelear lo hacemos, si queremos beber lo hacemos y si queremos follar lo hacemos—el hombre se paro súbitamente—ven te enseñaré como hacerlo—
Gigante asintió y lo siguió hacia la manzana en Tokio en la que las discotecas abundan.
Esa tarde.
Nobita y Ochaco caminaron con tranquilidad viendo como el cielo se estaba tornando rojizo, ya era muy tarde y Ochaco tenía que regresar a casa por lo que Nobita estaba escoltandola para que no le pasara nada.
Con el tiempo llegaron a la casa de Ochaco—llegamos...—murmuró Nobita algo triste pues le hubiera encantado estar más tiempo con ella.
Ochaco asintió y le dio un pequeño beso en la mejilla—me la pase muy bien contigo...—le dijo con una sonrisa—ya esta empezando a obcurecer procura tener cuidado cuando regreses—pidió con preocupación.
Nobita sonrió tranquilizandola—tendré cuidado no te preocupes...—
Ochaco sonrió empezando a caminar hacia su casa a unos pasos de llegar a la puerta se detuvo y corrió de regreso hacia Nobita antes de que pudiera reaccionar le dio un corto beso en los labios—te quiero...—murmuró antes de girarse y correr hacia su casa, desde el interior todo era observado por la madre de la castaña misma que simplemente sonrió para ella no había mejor chico para su hija que ese muchacho.
Nobita peemenecio congelado por unos instantes antes de sonrir e irse a su casa.
En el camino se encontró con Doraemon mismo que lo miraba con una sonrisa—te ves muy feliz, por lo que asumo que todo fue bien...—le dijo empezando a caminar así lado.
Nobita asintió—si todo fue bien, realmente parece que empiezo a tener suerte—el azabache alzó la mirada—realmente soy feliz—
Doraemon sonrió—supongo que el futuro en el que te casabas con Shizuka ya no te importa—le dijo, Nobita sin dudarlo negó.
—tal vez no cuando era niño, pero ahora que crecí me di cuenta que Shizuka no es tan genial como creía,solamente espero poder cuidarla y hacerla feliz—dijo Nobita pensando en Ochaco.
Con los Gouda.
los dos llegaron a la discoteca y el mayor recorrió todo el sitio con sus ojos buscando a su víctima, en unas sillas algo alejada puedo ver a una mujer de unos 25 años tan ebria que apenas y podía mantenerse despierta.
—cuando la veas así tienes que asegurarte que nadie se le acerque y luego...—el hombre le enseñó sus mañas a su hijo y una hora después entre los dos salían de la discoteca cargando a la mujer en dirección hacia uno de los muchos callejones—listo...—dijo acostando a la mujer en el suelo, Gigante asintió.
Aquel día marcó el inicio de un nuevo destino para los tres jóvenes
