Capitulo 15.

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—Dime qué pasó —le dije a Alec tratando de sentarme; aún me siento horrible, jamás volveré a tomar nuevamente.

—Te contaré todo, pero tienes que descansar, deja que Magnus te revise —dijo Alec llamando a Magnus.

—Alec, necesitamos hablar, tengo que explicarte cómo pasaron las cosas —le dije, pero negó tomando mi cara con ambas manos.

—No es necesario amor, ya lo sé todo, por favor, perdóname por no haber creído en ti. —Me dijo besándome castamente en los labios.

—Despertaste, por fin —dijo Magnus, entrando al cuarto—Necesito ver cómo te encuentras —dijo, revisándome con su magia.

Sentí una corriente por todo mi cuerpo y, al ver la cara de preocupación de Magnus, comencé a desesperarme; recuerdo claramente todo lo que pasó antes de desmayarme.

—Detente —le dije y Alec me miró confundido—. ¿Qué está pasando? —le pregunté y Magnus miró a Alec sin saber qué decir.

—Te contaremos todo, pero tienes que prometer que esperarás hasta que termine de revisarte y también esperarás hasta que terminemos de hablar y no te desesperarás. —Me dijo Alec y lo fulminé con la mirada.

—Déjate de esas niñerías de mujeres, dime de una buena vez qué es lo que está pasando si no quieren que se lo saque a golpes. —Dije molesto.

—Deja terminar de revisarte, solo tomará unos minutos —dijo Magnus e hice brillar mis ojos en dorado de la rabia—Bien —dijo Magnus, dejando salir el aire antes de hablar—.Hace unas semanas vino Clary a pedirme una poción, supuestamente era para una amiga de ella —dijo Magnus y todo me cuajó inmediatamente.

—Esa fue la poción que me dio a mí —dije y asintió.

—El problema es que ella me dijo que era para un vampiro, la poción estaba hecha para un vampiro, con veneno de vampiro; eso te fue envenenado de a poco. Fue un milagro que vinieras y alcanzara a darte un antídoto que paró el envenenamiento; no estás curado del todo, pero ya estás fuera de peligro —dijo aún nervioso.

—¿Pasó algo más, cierto? —pregunté y los dos se miraron sin decir nada.

—Necesito que tengas la mente abierta para lo que te diré, jamás pensé que podría ser posible, jamás siquiera sabía que existía algo así —dijo Alec parándose para caminar en círculos.

Sentí mi estómago apretarse al ver a Alec actuando de esa manera; cuando comienza a caminar en círculos y se enreda con las palabras, es porque algo muy grande pasó.

—Cuando me metí en tu mente para ver lo que pasó ese día, mi magia detectó algo diferente en ti —dijo Magnus, ya que Alec no sabía cómo comenzar a hablar—Uno de mis dones es detectar la vida que recién está creándose; al meterme en tu mente, mi magia detectó esencia angelical que no era la tuya. Al principio pensé que me había equivocado, pero no me equivoco jamás con eso; hay vida en ti, vidas en ti —dijo. Solté una carcajada.

Sabía que Magnus era bromista, pero jamás pensé que tanto. Si entendí bien, está diciendo que estoy embarazado; hasta la palabra embarazado suena ridícula.

—Jace, también estoy confundido, aún no asimilo que esto sea real, pero como bien dijo Magnus, su magia no se equivoca. —Dijo Alec y me senté rápidamente para poder levantarme.

—No sabía que también te gusta bromear con ridiculeces así. Por si no se han dado cuenta, soy hombre, tengo genitales masculinos; es imposible, es antinatural, es ridículo que algo así pueda pasar, tiene que ser un efecto de la poción que la loca de mi ex me dio —dije buscando mi ropa para poder vestirme.

SOLO MÍO...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora