Miré con nerviosismo a Magnus; cuando se pone así de serio nunca es buena señal, no podría perdonarme que algo le pasara al bebé por mi causa.
—¿Está todo bien? —Volví a preguntarle; juro que si no me responde pronto, lo golpearé.
—Sí, el bebé se ve bien; lo increíble es tu cuerpo. Físicamente eres hombre, pero internamente te ves como una mujer, tienes útero; esto es increíble —dijo aún asombrado.
—¿Me estoy volviendo mujer? —le dije asustado.
—Creo que tu cuerpo se adaptó para el bebé; es raro y muy impresionante, jamás pensé que podría ver algo así —dijo asombrado—Pero no creo que te estés convirtiendo en mujer, eso sería imposible —dijo sonriendo.
—El bebé está bien, me refiero al golpe. —Le pregunté y sonrió asintiendo.
—Está todo bien, pero no tienes que tentar a la suerte; la próxima tal vez no sea tan simple. Tienes que recordar que eres un hombre, quizás tengas lo necesario para albergar una vida dentro de ti, pero aún sigues siendo un hombre, no puedes exponerte tanto. —Dijo y resopló con cansancio. Sé que tiene toda la razón, pero estar en el instituto sin poder hacer lo mismo que hacía antes me está volviendo loco.
Mi teléfono sonó nuevamente y decidí contestar; lo más probable es que sea Alec y debe estar hecho una furia al saber todo lo que pasó.
—¿Dónde estás? —Dime que está todo bien con ustedes. —Me dijo Alec angustiado.
—Lo estamos, estoy con Magnus, soy medio mujer ahora —le dije para alivianar el ambiente.
—¿Qué? —dijo con un grito poco masculino.
—Cuando regrese al instituto te cuento bien todo —le dije riendo.
—Voy por ti a casa de Magnus, necesito hablar algo importante —me dijo con voz seria.
—¿Pasó algo? —le dije preocupado; espero nadie nos haya descubierto antes de contarlo nosotros mismos.
—Nada grave, no te preocupes, cuando llegue te cuento, estoy ahí en diez minutos —dijo colgando la llamada.
—Más problemas, esto cada vez se pone más grandioso —dije recostándome nuevamente.
—-
No sé cuánto tiempo pasó, pero abrí los ojos lentamente al sentir una mano acariciando mi cabello. Sé que es Alec, uno, porque puedo reconocer su toque, y dos, porque solo a tres personas les permito tocar mi cabello y una de ellas es Alec. Izzy y Maryse son las otras y el resto que lo intente quedará sin manos.
—Me dormí —dije cerrando nuevamente los ojos, disfrutando de la sensación.
—Dormiste casi una hora, no quise despertarte, te veías cansado —dijo sin dejar de acariciarme—. Vamos a comer algo y te cuento lo que estoy pensando —me dijo y asentí sin moverme.
Nos despedimos de Magnus y caminamos por las calles sin un rumbo específico; caminamos en silencio unos cuantos minutos hasta que rompí el silencio.
—Sé que fui imprudente y no pensé en el bebé —le dije y me miró en silencio—Necesitaba hacer algo normal, siento que estoy ahogado en el instituto, necesito salir a cazar, necesito hacer las cosas que siempre hago —dije con frustración.
—No estoy enojado; sí me preocupé por ustedes, pero no estoy enojado. No sabes cuánto te entiendo; no me había puesto a pensar en lo difícil y complicado que es todo esto para ti. Siento que soy egoísta al no pensar en todo lo que estás pasando; intento hacerlo lo mejor posible, pero no soy muy bueno en esto. —Dijo Alec tratando de sonreír.
ESTÁS LEYENDO
SOLO MÍO...
ParanormalLo que párese ser algo necesario termina siendo la mejor aventura... Jace y Alec tienen que pasar un tiempo aislados de los demás y eso hace que afloren sentimientos y sensaciones que jamás imaginaron. -¿Que pasará cuando tengan que volver a la nor...
