Después de regresar de la misión, fui a la sala de armas para dejar mi espada y poder ir a darme un baño para sacarme el resto de tierra y barro. Al entrar, escuché a tres de mi equipo hablando y paré en seco al escuchar nombrar a Alec.
—Cada vez esto está peor, primero metió a los sucios subterráneos al instituto y ahora lo volvió una guardería —dijo uno de los tipos.
—¿Qué esperabas de un maricón? Deberían haberle dado el puesto a otra persona; incluso su hermana lo hacía mejor; solo a él se le ocurre traer un bebé. —Dijo el otro y apreté los puños para no ir a golpearlo.
—Por lo que escuché, es un huérfano del ataque de Roma; la visita de la cónsul con el hermano silencioso debe haber sido por eso. No sé cómo le dan la custodia a un gay solo. —Dijo el tercer tipo.
—Capaz regresó con el brujo o tiene a alguien más; no creo que le hayan dado la custodia a él solo, o tal vez sí, debe haber ocupado sus influencias o las de Jace —dijo y los demás asintieron—Espero esto no se vuelva guardería y nos manden a cuidar al recogido; lo único que nos falta es que tengamos que cambiar pañales —dijo con una risa y no pude aguantar más. Terminé de entrar y me acerqué a ellos empuñando mi espada; le di un golpe en la nariz a uno mientras le pegaba una patada al otro en el estómago, haciéndolo caer al suelo. Le di varios golpes más. Tomé del cuello al que dijo que Christopher era un recogido y lo hice chocar con fuerza en la pared.
—Cierra tu asquerosa boca, hijo de perra —le dije apretando más su cuello—En tu vida vuelvas a hablar de mi hijo como lo acabas de hacer. —Dije separándolo un poco de la pared para hacerlo chocar con fuerza.
—N...no... no sabía que era su hijo —dijo con dificultad y sonreí con sarcasmo.
—Lo sentimos, Jace —dijo el otro.
—Pero sabían que era hijo de su jefe y aun así se atreven a hablar lo que hablaron, deberían medir sus palabras, tener más respeto —le dije con rabia—Solo para que quede claro, no quiero que en sus miserables vidas vuelvan a hablar de mi Parabatai o de mi hijo; si les escucho, les mataré sin dudarlo, no es una amenaza —dije soltándolo.
Se tomó el cuello para tratar de respirar. Me giré para irme, pero no me sentí del todo satisfecho, así que me giré nuevamente y lo golpeé con fuerza, rompiéndole la nariz. —Considérense fuera de mi grupo, traidores, no quiero en mi gente —dije recogiendo mi espada, dejándola en el sesteo para que la limpiaran y salí tranquilamente rumbo a mi cuarto.
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—¿Qué sucedió con Green, Harrison y Ellis? —dijo Alec cuando entré a la oficina; sabía que me había mandado a llamar por eso.
—Les di una paliza, creo que le rompí la nariz a Harrison —le dije quitándole importancia.
—Sí y a Ellis también —me dijo serio—Mi pregunta es por qué lo hiciste —dijo mirándome—También los echaste de la guardia, son tus mejores hombres —me dijo confundido.
—Les pegué porque se lo merecían y no son mis mejores hombres, son buenos, pero ninguno me tocó un pelo, no son los mejores —dije mirando a Christopher, quien jugaba con saliva.
—Dijeron que los escuchaste hablar y malinterpretaste —dijo y sonreí negando.
—¿Te dijeron qué fue lo que supuestamente malinterpreté? —le pregunté y negó.
—No quisieron decir, solo me preguntaron qué pasaría con ellos. —dijo Alec.
—Mándalos a otro instituto o que hagan otra cosa lejos de mí; los eché de mi guardia, no los quiero de regreso —le dije serio.
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SOLO MÍO...
ParanormaleLo que párese ser algo necesario termina siendo la mejor aventura... Jace y Alec tienen que pasar un tiempo aislados de los demás y eso hace que afloren sentimientos y sensaciones que jamás imaginaron. -¿Que pasará cuando tengan que volver a la nor...
