Capítulo 4

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En medio de tu recuperación dos eunucos entraron y te llevaron en contra de tu voluntad hacia la habitación del Emperador

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En medio de tu recuperación dos eunucos entraron y te llevaron en contra de tu voluntad hacia la habitación del Emperador. Era obedecer o morir. Por lo menos Xiu había sido bueno y te había traído ropa nueva y un velo cubría tu rostro con quemaduras en un intento de ocultar lo sucedido.

Cuando te avisaron la noticia te negaste a creerlo. No podías entender que te pasaría ¿Acaso te mataría? ¿Cortaría tu cabeza y se la daría a los perros hambrientos? ¿O solo te dejaría sufrir en un calabozo por el resto de tus días? Seguro tiraría limón en tus heridas.

Las puertas se abrieron y te dejaron pasar. Te acercaste e inclínaste tu cabeza. Él te miró desde arriba.

- ¿Quieres saber porque te llamé?

No estabas segura, pero tus teorías consistían en ser asesinada de una manera y ser asesinada de otra.

-Vas a matarme.

- No.

Levantaste la mirada sorprendida. Tu ojos eran lo único visible.

- Entonces, ¿Porqué me llamó?

- Primero, destapate el velo de tu rostro, quiero verte.

- No puedo.

- Es una orden.

Con cuidado expusiste tu rostro a él, dejando a ver las marcas en tu piel. Él miró sorprendido por un segundo antes de volver a su típica frialdad, probablemente ers lo último que espera. Antes de que pudiera preguntar hablaste.

- Me han lastimado.

- ¿Quiénes?

- ¿Qué importa?

- Recuerda tu lugar. Estás frente a tu emperador, tu dueño y tu señor. Lo que te ha pasado es un problema mío ahora.

Sus palabras te callaron.

- Ahora quiero que me digas nombres. Ya.

Bajo la presión de su tono volviste a mirar hacia abajo y luego le dijiste algunos de los nombres que recordabas. Mientras que él los anotó en un papel y se los dió a uno de los guardias estacionados en las puertas . Mantuviste la cabeza baja. Él acercó su cuerpo al tuyo.

- Quiero que recuerdes que tu lugar en el palacio. Fuiste nombrada mi concubina, mujer noble, y eso te hace superior a los demás. Cualquier insulto hacia ti, es un insulto hacia mi ¿Entiendes?

- S-sí.

Tu voz salió quebradiza por la presión que sentías en tu cuello. No podías creer sus palabras, pero de alguna manera te dieron comfort. Habías prometido no demostrar tu dolor y sufrimiento. Y ahora estabas a punto de romper la promesa más importante de tu vida, cualquier fuerza mental que habías creado se fue tan rápido como la vida de tus parientes. Un sollozo escapó de tu cuerpo, captando el interés de Huizhong.

𝐞𝐧𝐬𝐥𝐚𝐯𝐞𝐝Donde viven las historias. Descúbrelo ahora