La música suena fuerte en la sala, mezclada con risas y las voces de tus amigas. La luz tenue de las velas y las luces de colores le dan un toque cálido a la fiesta en casa, que ya ha comenzado a volverse un poco caótica. No es que sea algo extraño para ti, pero el ambiente se siente diferente esta vez. La conversación es relajada, y las copas de vino van y viniendo mientras te relajas con tus amigas.
Ya has bebido bastante, más de lo que pensabas. El vino tinto te hace sentir ligera, sin preocupaciones, y las risas de tus amigas te contagian. Hablas de cosas triviales, pero en tu mente, algo se siente extraño, como si tus pensamientos no pudieran enfocarse en una sola cosa.
De repente, te llega una notificación a tu teléfono. Lo abres y es un post de una amiga, mientras desliza miras un post de Rin Itoshi en tu feed de Instagram. ¡Es él! Aunque no sueles obsesionarte, el alcohol te da ese impulso de hacerlo. No puedes evitar mirar su rostro, esa mirada fría pero intrigante. El mismo Rin Itoshi que a veces ves en las noticias deportivas o en las publicaciones de su equipo. Y en ese momento, sin pensarlo demasiado, sientes algo. Algo dentro de ti te hace decir en voz alta:
— Estoy completamente flechada por Rin Itoshi... Es perfecto...
Tus amigas se ríen, claramente empapadas de alcohol y de buen humor, sin entender exactamente lo que está pasando por tu cabeza.
— ¡¿Qué?! — Una de tus amigas, Carla, te mira con cara de incredulidad. — ¿De verdad estás flechada por Rin Itoshi?
— ¡Sí! — Respondes con una risita, aún mirando su perfil. — Es increíble. Tiene algo que me atrae...
Y sin pensarlo mucho más, con los dedos un poco torpes, comienzas a navegar en su perfil. El brillo de tu teléfono te enceguece un poco, pero eso no te detiene. Tocas el ícono de seguirlo, con una sonrisa tonta en el rostro. Seguirlo no parecía ser suficiente. ¿Por qué no darle un like a su último post también? Eso haría que te notara... o eso pensabas.
El cansancio se apodera de ti y, sin más, dejas el teléfono a un lado y te acurrucas en el sofá, dejando que el sueño te envuelva. El ruido de la fiesta se desvanece en el fondo, y poco a poco te quedas dormida.
El sol de la mañana entra a raudales por la ventana, y te despiertas con la cabeza algo pesada. Tienes el teléfono en la mano, lo miras con pereza y desbloqueas la pantalla. Notificaciones. Muchas notificaciones.
Lo primero que ves es un mensaje de tu amiga Carla:
— No puedo creer lo que hiciste anoche, ¡te seguiste a Rin Itoshi! ¿Estás bien?
Tú, confundida, abres Instagram. Y ahí está, en tu notificación, algo que te hace el corazón saltar en el pecho.
Rin Itoshi te ha seguido.
Abres su perfil con la rapidez de alguien que no puede creer lo que está viendo. Y luego te das cuenta de algo más. Rin Itoshi le dio like a tu foto reciente.
La foto es de una campaña de Miu Miu, tu trabajo más reciente como modelo. Fue una sesión intensa, pero increíble. No era una foto cualquiera, era importante. Y ahora Rin Itoshi, el jugador que tanto sigues, le había dado like.
Tu respiración se acelera mientras intentas procesar todo lo que acaba de ocurrir. El corazón te late más rápido y no puedes evitar sentir una oleada de emoción. Pero no tienes tiempo para mucho más; simplemente te dejas llevar por la mezcla de emociones y vuelves a mirar su perfil una vez más, para luego sentarte en el borde de la cama, sin poder creer lo que está pasando.
Días pasan, y la normalidad parece regresar a tu vida, o eso crees. Durante las siguientes semanas, intercambian likes en las publicaciones de Instagram de manera casi mecánica. Rin Itoshi sigue tu cuenta, y tú la suya. De vez en cuando, un par de comentarios casuales. Todo parece relativamente normal.
