CWVT, la banda del momento, denominada por muchos como underground simplemente por tocar en restaurantes-bar durante los fines de semana. Conformada por Ikki, el baterista; Gagamaru, el bajista; Karasu, el tecladista; Eita, el vocalista; y Barou, el guitarrista.
—¡Yaaa, Ikki! Vamos, amigo, deja de ser tan serio. Quizás consigas una linda chica mañana. Eita y yo no hemos perdido el tiempo —exclamó Karasu al pobre Ikki.
Gagamaru, que recién había terminado con su novia, prefería no ser molestado, y Barou no estaba presente. Incluso si lo estuviera, él tenía novia, Reader. Era bonita, amable, atenta, risueña y algo tímida.
—Karasu, conociendo a Ikki, es más probable que sea eunuco. Por simple probabilidad debe ser él —se burló Eita, provocando que todos en el estudio comenzaran a reír.
Ikki no prestó atención, ya estaba bastante acostumbrado, pero al escuchar el teléfono de Eita sonar con el tono de Barou, se levantó de la batería y comenzó a sisearles a todos.
—¡Silencio! Es Barou, no sabemos qué quiere.
Gagamaru se acercó para escuchar la conversación y tomó el celular de Eita.
—¿Hola? Dinos, Barou… Oh, son buenas noticias. Un amplificador extra viene bien… ¿Vienes en camino? Entiendo, estamos todos aquí esperándote. Supongo que el vendedor no llegó a tiempo y por eso vienes tarde… Ok, entiendo. Espero que Reader venga hoy, así no nos gritas y nos alimentas… —De repente, Gagamaru se quedó callado y se encogió de hombros—. Me colgó. Bueno, pues Barou ya está en camino. También dijo que pronto llegará con un nuevo amplificador. Recemos para que venga Reader con viandas repletas de comida. ¿Alguna vez probaron su encurtido de pepino?
Barou entró al estudio con su habitual porte imponente, cargando un amplificador en una mano como si no pesara nada. Vestía una chaqueta de cuero negra, con algunas tachuelas brillando bajo la tenue luz del lugar. Sus botas resonaron contra el suelo al entrar, y todos se callaron al instante, no por miedo, sino porque sabían que Barou siempre tenía algo que decir, y, usualmente, era un sermón digno de escuchar.
Ikki tomó el amplificador sin chistar, y Barou echó un vistazo rápido a todos.
—¿Qué demonios pasa aquí? ¿Por qué siempre parece que este lugar es una pocilga cuando no estoy?
Karasu, siempre el bromista, fue el primero en hablar.
—Relájate, Barou. Sabemos que tienes estándares de diva, pero somos una banda, no tu maldito club de limpieza.
Barou le lanzó una mirada fría.
—Sigue hablando, Karasu, y te haré tragarte esas palabras... junto con las migajas que dejaste en el sofá.
Antes de que el intercambio escalara, la puerta del estudio volvió a abrirse, esta vez con una figura mucho más tranquila. Reader apareció con una gran bolsa de comida en sus manos, luciendo tan radiante como siempre. Todos se relajaron al instante al verla, sabiendo que su presencia era probablemente la única cosa en el mundo que podía calmar al "Rey" Barou.
—¡Reader! Eres un milagro andante —exclamó Gagamaru, caminando hacia ella como si fuera un peregrino llegando a un oasis.
Reader soltó una risita tímida y miró a Barou, que ya había suavizado su expresión al verla.
—Pensé que todos estarían hambrientos. Hice suficiente para todos —dijo, colocando la bolsa sobre una mesa.
Eita no pudo evitar comentar:
—Y para variar, nos salvas de la tiranía de Barou. Quizás deberíamos contratarte como mediadora oficial.
Barou, claramente ignorando a Eita, se acercó a Reader, colocando una mano en su hombro.
