El día había comenzado como cualquier otro. Reader, una mujer tímida y amante del fútbol, se dirigía a su trabajo en una agencia de publicidad. Aunque no solía ser la más extrovertida, siempre encontraba consuelo en su rutina diaria, sin grandes sorpresas. Pero esa mañana sería diferente. Ese día, el destino tenía algo especial reservado para ella.
Era una mañana nublada, con el cielo cubierto de nubes grises y la ciudad sumida en su usual bullicio. Reader se encontraba en la planta baja de su edificio de oficinas, esperando pacientemente que el ascensor llegara. La gente a su alrededor charlaba animadamente sobre los eventos recientes, pero ella solo miraba al suelo, concentrada en sus pensamientos. Su vida estaba tranquila, algo reservada, como siempre le había gustado.
Cuando las puertas del elevador se abrieron, un pequeño nudo en su estómago hizo que su pulso acelerara. Allí, de pie, en la entrada del elevador, estaba Jyubei Aryu. ¿Jyubei Aryu?, pensó para sí misma, incapaz de creerse lo que sus ojos veían. El jugador de Blue Lock, uno de sus ídolos más grandes, estaba justo frente a ella, y aunque sabía que no debería hacer un escándalo, la emoción se apoderó de su cuerpo. Sus manos sudaron de inmediato y su corazón latía con fuerza, haciendo que su respiración se volviera más entrecortada.
"¿Vas a subir o te quedarás ahí?", dijo Jyubei, su voz clara y tranquila, mientras él se mantenía de pie con la misma actitud impasible que mostraba en el campo.
¡Qué tonta eres!, pensó, regañándose a sí misma por quedarse allí, paralizada. Con un par de pasos rápidos, se apresuró a entrar al elevador, apenas logrando decir un tímido "Sí, claro", antes de que las puertas se cerraran y los dos quedaran atrapados en la pequeña cabina, la tensión palpable entre ellos.
El ascensor comenzó a ascender, pero reader no podía dejar de observar a Jyubei de reojo. Él estaba completamente relajado, una mano en el bolsillo de su chaqueta, el otro sujetando su teléfono móvil. Parecía ajeno a su presencia, como si estuviera en su propio mundo. ¡Qué afortunada soy!, pensó, sin saber qué hacer con el nudo en su estómago.
"Perdón... ¿Jyubei Aryu?", logró preguntar finalmente, su voz suave, casi temblorosa. Estaba completamente consciente de lo tonta que debía sonar, pero su admiración por él era tan grande que no podía evitarlo.
Él la miró por un instante, su expresión un tanto sorprendida, pero sin dejar de parecer calmado. Su mirada recorrió el rostro de reader, como si evaluara si realmente la conocía o si solo era otra persona más en la multitud. Al notar la timidez en su actitud, una pequeña sonrisa juguetona apareció en sus labios.
"Sí, soy yo. ¿Tú eres... una fan, verdad?", respondió, aún con la misma tranquilidad, pero ahora con una leve curiosidad.
Reader sintió cómo su rostro se ponía rojo como un tomate, un calor incómodo invadiéndola. ¿Fan? Claro que soy fan... más de lo que puedo admitir... A pesar de su timidez, la idea de estar tan cerca de su ídolo la hacía sentirse un tanto más valiente.
"Sí, soy fan... um, de tu... trabajo, de tu juego. Me encanta cómo juegas en Blue Lock...", dijo rápidamente, sin atreverse a mirarlo por completo, con la mirada fija en el suelo.
"¿En serio?", preguntó Jyubei, con un tono más juguetón y de sorpresa genuina. Luego, se acercó un poco más, como si le prestara más atención. "Me halaga escuchar eso. Pero, si soy honesto, creo que es la primera vez que alguien se atreve a hablarme tan directamente sin estar demasiado emocionado por verme."
Reader levantó la mirada y vio cómo sus ojos, de un color oscuro e intenso, la observaban fijamente. ¿Está siendo... amable conmigo? pensó, casi sin poder creérselo.
De repente, el ascensor se detuvo en un piso intermedio y las puertas se abrieron, dejando pasar a un grupo de personas que se apresuraron a entrar. Jyubei se apartó levemente para darles espacio, pero algo extraño sucedió: los nuevos pasajeros no parecían ni notar su presencia. Todos se subieron sin darle importancia, conversando entre ellos como si nada.
Este pequeño momento de distracción permitió que el reader respirara un poco más tranquila. Sin embargo, no podía evitar sentirse nerviosa al pensar que estaba tan cerca de él. Con una voz casi inaudible, preguntó:
"¿Podrías... podría pedirte un autógrafo?", su rostro se tornó aún más rojo al dar el paso y ser tan directa.
La sorpresa se reflejó en los ojos de Jyubei, y por un momento, parecía que estaba a punto de hacer una broma, pero luego, con una expresión seria, sonrió levemente y asintió.
"Claro, no hay problema. ¿Tienes algo con qué firmar?"
Reader sacó rápidamente su bolso y buscó dentro de él, encontrando una libreta que había usado en el trabajo. Le ofreció la libreta y un bolígrafo, mientras su corazón seguía latiendo con fuerza.
Jyubei tomó el bolígrafo y comenzó a escribir en la página en blanco, dejando su firma elegante y precisa. Cuando terminó, le entregó el cuaderno al reader.
"Espero que te guste", dijo, mirando a la joven con una sonrisa ligera. Pero lo que no esperaba era lo que sucedería después. El elevador comenzó a subir nuevamente.
"E-eh, gracias...", murmuró el reader, demasiado abrumada para decir algo coherente. Mientras sostenía su cuaderno, se sentía como si estuviera flotando en una nube.
Justo cuando pensaba que la conversación había terminado, Jyubei se acercó un poco más y, con un toque de confianza, susurró:
"¿Sabes? Si te gustaría hablar más, podrías llamarme. Aquí tienes mi número."
En sus manos, le entregó una tarjeta de presentación que había sacado de su bolsillo. Reader la miró, completamente sorprendida, sin poder procesar lo que acababa de suceder. El número de Jyubei Aryu estaba en una tarjeta en sus manos. Era algo que nunca habría imaginado.
"¿M-mi número?", preguntó ella, balbuceando, aún incrédula.
"Sí", dijo Jyubei con una sonrisa encantadora, "No me molesta hablar con una fan interesante de vez en cuando."
El ascensor llegó al piso donde ambos se detendrían. Las puertas se abrieron, pero el momento en que se iban a despedir fue tan breve y tan lleno de tensión que ambos sintieron que el aire entre ellos había cambiado.
Antes de salir, Jyubei se detuvo y miró a reader por un momento, sonriendo con esa actitud segura que siempre lo caracterizaba. Su mirada se deslizó hacia el cabello de reader, y no pudo evitar comentarlo.
"Y... debo decir que tu cabello es impresionante. Ese estilo chino... realmente te queda muy bien", comentó con una sonrisa pícara, haciendo que reader se sonrojara aún más. ¿En serio? ¿Me está halagando? pensó, sorprendida por el cumplido inesperado.
"Ah... ¿de verdad?", dijo el reader, su voz tímida pero agradecida. No podía creer que alguien como Jyubei, alguien tan famoso y atractivo, le estuviera haciendo un cumplido tan genuino.
"Sí, de verdad", dijo él, con una sonrisa más cálida. "Nos vemos, ¿sí?"
"Sí... claro", respondió el reader, con una sonrisa nerviosa, mientras él salía del ascensor.
Cuando las puertas se cerraron y el elevador siguió su camino hacia el próximo piso, reader no podía dejar de sonreír. El corazón seguía latiendo con fuerza, y no podía creer lo que acababa de ocurrir. Había hablado con Jyubei Aryu, había obtenido su autógrafo, su número y un cumplido sobre su cabello. Todo eso en el breve espacio de un ascensor.
Mientras el elevador ascendía, su mente aún procesaba lo sucedido. No sabía si estaba soñando o si realmente todo eso había sido real. Pero había algo dentro de ella que sabía con certeza: este encuentro no sería el último.
Nota de autora
este one shot a pedido de la_mejor_sasukenista, verdaderamente no sabía que escribir sobre este personaje hasta que busqué en mis recuerdos algo que me emocionaría y bum
