En la celda más profunda
habita el prisionero,
que con el pasar del tiempo
lo consume entero,
poco a poco no encuentra
salida en ese agujero
convirtiéndolo en el pionero.Sufre la condena jamás dada,
desconoce los días y las noches restadas,
llora arduamente los recuerdos
y lágrimas sumadas,
anhela por primera vez ver una madrugada
a través de las rejas estampadas.Cierra los ojos a lo divino
entendiendo el auge de donde vino,
siendo la presa de abismales animales cerrando la condena de nunca ver los manantiales.