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Corregido




Emily

Ya había pasado una semana y, para ser sincera, había sido bastante interesante.

Volví a cruzarme con el mismo chico con el que me había chocado en el supermercado. Solo que, esta vez, fui yo quien terminó chocándolo.

Sus ojos seguían pareciéndome familiares, aunque todavía no lograba recordar de dónde lo conocía.

El partido que tanto esperaban mi hermano e Isa ya había pasado y, por lo que me contó Ferran, el Barça había ganado. Me alegró mucho por él y por mi padre. Sé lo importante que es cada victoria para ambos.

Aunque no lo parezca, sé bastante de fútbol. No suelo ver los partidos, pero muchas veces ayudaba a mi papá a revisar alineaciones o analizar jugadas.

Hoy era viernes.

Nuestro primer partido oficial de la temporada.

Y estaba muriéndome de los nervios.

Habíamos entrenado muchísimo durante las últimas semanas y Rodrigo nos había exigido más que nunca.

Cuando llegué al pabellón del Barcelona, el ambiente ya se sentía diferente. Faltaban más de dos horas para el inicio, pero las gradas comenzaban a llenarse.

Mientras caminaba por el pasillo principal, una canción de Morat sonaba en mis audífonos y la tarareaba casi en un susurro.

Al entrar saludé a algunos familiares de mis compañeras.

Papá y Marco me habían avisado que llegarían un poco más tarde, pero juraron que no se perderían mi partido por nada del mundo.

También había invitado a Ferran.

No sabía si aparecería.

Así que decidí escribirle.

Pesadilla 🤍

¿Vas a venir al partido?

Por supuesto, enana. ¿Cómo podría perderme uno de tus partidos?

Sonreí.

Solo te aviso que voy con compañía.

¿Con Sira?

No.

Pero tú tranquila.

Fruncí el ceño.

Mmm... bueno. Nos vemos. Rodrigo ya está insoportable.

Guardé el teléfono justo cuando escuché mi nombre.

-¡Emily!

Rodrigo.

Entré rápidamente al vestuario.

-¡Holiii! -saludé, alargando la última vocal.

Todas respondieron entre risas.

Después de una breve charla, Rodrigo me dio unas palmadas en la espalda.

-Hoy necesito que juegues como la capitana que eres.

Asentí.

Él salió del vestuario para ir a ver el partido del equipo masculino.

Yo terminé de cambiarme.

A diferencia del resto de mis compañeras, que vestían uniforme rosa pastel, el mío era verde neón.

Un solo partido • PedriHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora