Corregido
Emily
Si alguna vez en mi vida me preguntan qué es lo que más amo, aparte del voleibol, obviamente diría que mi cama, sin ninguna duda. Bueno... después vendrían mi padre y mi hermano, claro.
Mentiría si dijera que la atención que estoy recibiendo es mala, porque hasta ahora me han tratado como una reina: mi familia y, sobre todo, Ferran.
El doctor me dio el alta con la condición de que tendría que ir a revisión en unos dos días para saber cómo sigo de los dolores y todo eso. Llegamos a casa hace como dos horas, más o menos. Marco y Ferran no se despegan de mi lado, mientras que papá fue a comprar algo para desayunar porque sí, estuve toda la noche en observación.
-No sabes el susto que nos diste, enana -dice Ferran, acariciando mi mano entre las suyas-. Por favor, no vuelvas a hacernos esto -suplica mirándome a los ojos.
-El idiota tiene razón, pequeña -dice mi hermano, dándole la razón a Ferran.
-Oye, ¿cómo que idiota? -se hace el ofendido mi amigo.
-Que no fue por gusto, ¿eh? -digo acomodándome entre mis dos chicos favoritos-. Mira que ya quiero saber si ganamos o no -exclamo.
-Enana, lo que te pasó fue por culpa de una de tus compañeras. La chica que te empujó fue la misma que te estuvo molestando durante el partido -dice Ferran.
-Ferran tiene razón, Emily. Esas cosas no pueden suceder. Tienen que ponerle una sanción o hablar con Rodrigo -habla mi hermano-. Lo que te hizo fue una falta grave. Incluso puedes hablar con el comité de disciplina. -Termina de decir mientras se pone de pie-. Voy por algo de tomar y vuelvo.
-Marco tiene razón, cariño. Lo que pasó pudo haber terminado en algo mucho más grave. -Mi amigo me mira con cariño mientras se coloca frente a mí-. Hablaré con Rodrigo para saber qué pasará con ella.
Si alguien me hubiera dicho hace dos años que uno de los jugadores de la selección de España y del Barcelona sería mi mejor amigo, claramente me habría reído en su cara.
Conocer a Ferran Torres ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en la vida.
Agradezco haber chocado con él aquel día.
-Gracias, pesadilla, por todo -digo tratando de darle un pequeño abrazo. Un dolor en el costado hace que me queje un poco y vuelva a mi posición anterior-. Oye, ¿te puedo preguntar algo?
-Pues claro...
-El chico que estaba en mi habitación... ¿De dónde lo conoces?
-Ah... ¿hablas de Pedri?
Así que Pedri...
Que no se te olvide su nombre.
Como que no es el momento, conciencia.
"Cimi qui ni is il miminti, cincinci."
Eres una pesada.
Oye, no me trates así.
-Emily, ¿me estás escuchando? -pregunta mi amigo moviendo una de sus manos frente a mi rostro.
-Sí, claro que te escucho -digo, borrando la pequeña conversación con mi conciencia.
-¿Por qué me preguntas por Pedri? -dice con una pequeña sonrisa algo extraña.
-Nada, solo que me entró curiosidad. ¿De dónde se conocen ustedes dos?
-Pues jugamos juntos en el Barça y en la selección -responde sin apartar la mirada de mí-. Es un joven apuesto, simpático... y está soltero -dice quitándose una pelusa inexistente de la sudadera.
-¿Y por qué me dices que es simpático, apuesto y que está soltero? -pregunto sin evitar levantar una ceja-. Aunque simpático no creo que sea, porque ya me lo había encontrado un día que fui al Camp Nou a dejar unos papeles a mi padre.
-¿Cómo que fuiste al Camp Nou y no me dijiste? -dice fingiendo estar dolido.
-No me cambies el tema, Ferran Torres García -lo miro seriamente.
-Qué pesada eres -dice haciendo mala cara.
Otro más... murmuro bajito.
-Mejor ve a casa a descansar. Estuviste toda la noche en el hospital acompañándome. -Le sonrío-. Gracias por todo, idiota.
Le doy un beso en la mejilla y le acaricio el cabello.
-Como tú mandes, enana. -Se pone de pie-. Descansa y, cualquier cosa, me llamas.
-Tranquilo, en un rato llamo a Sira.
-Cuando puedas, llámala. Estaba realmente preocupada.
-Lo haré.
-Oye, Ferran... -lo llamo cuando ya está cerca de la puerta.
Se gira.
-Dime, enana.
-Dale las gracias de mi parte al tal Pedri.
No pasa desapercibida la enorme sonrisa que aparece en su rostro.
-Oye, no me mires así.
-Con gusto le daré tus saludos a Pedri. -Mueve las cejas con picardía-. Nos vemos, enana.
Me lanza un beso al aire y sale de mi habitación.
Dios...
Cómo pueden cambiar las cosas en menos de veinticuatro horas.
Quién imaginaría que ayer, a esta misma hora, me estaba preparando para un partido y que terminaría en un hospital, inconsciente y con una venda en la cabeza.
Si mi mamá estuviera aquí, de seguro mataría a Mía por lo que hizo.
Sinceramente, ese accidente fue completamente intencional, y eso es lo que más me preocupa.
¿Cómo una compañera de tu mismo equipo puede hacer algo así?
Si entre nosotras deberíamos apoyarnos y cuidarnos, no hacernos daño.
Voy a tener que tomar cartas en el asunto.
Y, por más que no quiera, tendré que hablar con Rodrigo y con la comisión de disciplina.
Me acomodo entre las sábanas y las almohadas.
Poco a poco cierro los ojos.
Sin darme cuenta, unos ojos color miel aparecen en mi mente.
Los de un tal Pedri.
Quién lo diría...
El mismo chico al que traté un poquito mal.
¿Poquito mal? ¿Estás segura de eso?
Conciencia...
Tú cállate.
Pesadaaaa.
Volviendo al tema anterior...
Quién diría que el mismo chico al que insulté sería quien se quedaría conmigo en una habitación de hospital cuidándome.
Cómo cambian las cosas, ¿no?
Capítulo de regalo. Espero que les guste. ❤️
Me da mucha ternura ver cómo Ferran se preocupa por Emily. 🥺
Y nuestro canario ya comenzó a invadir la mente de nuestra pequeña Mily. 👀
Sin más que decir...
Los quiero. ❤️
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Un solo partido • Pedri
FanfictionUna chica que no le agrada el futbol, por que según ella, es algo de personas con un ego muy alto Un jugador de futbol que odia a la gente orgullosa, por que para el, eso es lo mas detestable en una persona Una chica a la cual le cambiara la vida ...
