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Corregido



E

mily

Ya era sábado. Había quedado con Ferran para almorzar en un restaurante cerca del Camp Nou. Llegaba tarde; ya eran las 2:30 y aún no llegaba al restaurante. Ferran debe de pensar que lo dejé plantado. Sigo caminando a paso apresurado; gracias al cielo me había colocado unos vaqueros, eso ayudaba un poco. Comenzó a sonar mi móvil y lo saqué de la pequeña bolsa que tenía colgada en mi hombro izquierdo.

Llamada entrante de Ferran...

-Mierda, me va a matar... -dije muy bajo mientras descolgaba la llamada para llevarme el móvil al oído.

-Voy llegando, te lo juro. Estoy cerca de la tienda de cómics -dije apenas escuché que trató de hablar.

-Está bien, nos vemos.

Colgó la llamada. Guardé el móvil antes de entrar al restaurante.

Una chica de más o menos mi edad se acercó a preguntarme si tenía reserva y, luego de darle el nombre de Ferran, me indicó la mesa en la cual se encontraba. Un poco agitada, me dirigí a la mesa que me indicó la chica.

-Ya llegué, de verdad siento llegar tarde -le digo mientras beso su mejilla y le doy un fuerte abrazo. Me senté al frente de él.

-Tranquila, solo me preocupé de que no llegaras -dijo dándome una sonrisa-. ¿Cómo has estado esta semana? Te escribí, pero no contestabas -dijo algo triste.

-Sí, perdón por no contestarte o escribirte. Es solo que estuve bastante ocupada con algunos trámites.

Le digo mirando la carta. Pedimos la especialidad de la casa, que eran ravioles, y comenzamos a comer en silencio. Algo no andaba bien con Ferran y se podía notar. Algo lo estaba atormentando.

-¿Sucede algo? -pregunto tomando el vaso de jugo.

-No... O sea, sí... -dice dejando de comer para poder mirarme.

Dejé el vaso en su lugar y esperé a que hablara.

-Es que... encuentro que nos estamos alejando. Ya no me cuentas nada tuyo, como si no hubiera confianza entre nosotros. Estoy preocupado por ti, no sé si estás bien con todo después del accidente. El otro día hablé con Sira de esto y ella dijo algo como si supiera lo que te estaba pasando, y eso hizo que me aterrorizara por el simple hecho de que ella supiera más que yo... Solo no quiero perderte, Emily. Eres como mi hermana y no me gustaría que todo esto acabara. No quiero perder a mi mejor amiga.

Terminó de decir mientras tapaba su cara con sus manos y se apoyaba sobre la mesa.

-El día que yo me aleje será el día en que me muera, Ferran Torres -le digo estirando mi mano para tocar la suya-. Mejor paguemos la cuenta y vamos a otro lugar, tengo que contarte algo.

Le digo mientras llamo al mesero para pagar la cuenta. Después de eso salimos del restaurante en dirección al coche de mi amigo.

Después de pensarlo un buen rato decidimos ir a la playa para conversar bien las cosas mientras comíamos un helado. Luego de unos veintitrés minutos llegamos, dejamos aparcado el coche, compramos nuestros helados y nos sentamos en una parte bien alejada de la poca gente que había en el lugar.

-No tienes que tener miedo, Ferran. No quiero ni me voy a alejar de ti por nada del mundo -digo apoyándome en su hombro mientras miro las olas romper en la orilla-. Si no te dije nada esta semana era porque quería tener todo listo para poder decírtelo a ti. Sira sabía porque le pregunté algo relacionado con el tema.

Un solo partido • PedriHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora