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Corregido



Emily

Había felicitado a Pedri por la victoria. Mi padre me había llamado apenas finalizó el partido. Era emocionante lo que una victoria implicaba.

¿Que por qué había felicitado a Pedri?.
No sé, solo me nació.

Ferran me escribió invitándome a un bar a celebrar la victoria. Negué inmediatamente la invitación; no quería ir a un lugar donde no conocía a casi nadie, no quería incomodar a los amigos de Ferran

Mi padre no llegaría hasta dentro de unas horas y, conociendo a mi hermano, lo más seguro es que volviera mañana a casa. Un suspiro abandonó mis labios. Odiaba estar sola. Isa estaba en casa de sus abuelos, al otro lado de Barcelona.

Apagué la tele y me dirigí a mi habitación. Mi móvil comenzó a vibrar entre mis manos.

Pesadilla 🤍

El nombre de mi guapo amigo apareció en la pantalla. Antes de contestar me recosté sobre mi cama.

-¿Sucede algo, Ferri? -hablé apenas descolgué el móvil.

-Princesa, ven, por favor. No puedo dejar que estés sola en tu casa.

Al parecer ya había bebido bastante, porque su voz se notaba algo más áspera.

-¿Ferran, cuántos tragos has bebido? -suspiré mientras tomaba una sudadera y salía de mi habitación.

-Nada...

Una pequeña risa se escapó de sus labios. Suspiré algo enfadada.

-Joder, Ferran, pásame a uno de tus amigos.

Tomé las llaves del coche de papá, que había dejado en casa ya que andaba con mi hermano, y salí dando un portazo.

-¿Halo?

La voz de un chico se escuchó a través del móvil.

-¿Con quién hablo? Porque dudo que te llames "Princesa".

Me monté en el coche y me abroché el cinturón.

-Soy Emily -hablé rápidamente-. ¿Tú eres...?

Dejé la pregunta sin terminar, esperando su nombre.

-Gavi, Pablo Gavi.

Si Isa estuviera conmigo, le daría un infarto. Estaba hablando con el amor de su vida.

-Bien, Gavi. Necesito la dirección del lugar donde están ahora.

Llevé dos de mis dedos al puente de mi nariz, implorando paciencia.

-S-sí, sí... Calle Los Robles 1270, junto a las luces azules.

Habló tan rápido que parecía nervioso.

Creo que lo has intimidado, cariño.

Solté un suspiro mientras encendía el coche.

-Gavi, necesito que cuides a Ferran hasta que yo llegue, ¿va?

Escuché un "sí" de su parte y colgué el móvil.

El trayecto de casa hasta el bar fue corto. Al parecer los chicos querían algo de privacidad, porque el lugar no era tan extravagante como los demás a los que habían ido.

Estacioné el coche cerca de la entrada para poder subir a Ferran antes de que la gente lo viera ebrio y en mal estado.

Caminé hasta la entrada. Una vez mostré mi cédula de identidad, el guardia de seguridad me dejó entrar. Las luces eran algo tenues, pero no tanto como para impedir ver a la gente.

Un solo partido • PedriHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora