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Nota 7


No sabía que era lo que estaba ocurriéndome. Habíamos practicado esta canción durante toda la semana y ahora parecía que tocarla era una cosa demasiado difícil de hacer. Mi saxofón se sentía extraño en mis manos y el sudor caía desde mi sien. Mi corazón latía rápido y mi pecho subía y bajaba sin control. ¿Qué me sucedía? Me sentí lejano de todo lo que me rodeaba. De repente el público en frente de mí desapareció y mis compañeros de banda se esfumaron junto a ellos. El sitio de The Classic Notes se remplazó por una enorme casa de dos plantas, yo estaba parado en la terraza mientras veía hacia debajo de mí a un grupo de chicos que estaban jugando al futbol en la pequeña cancha de césped. Fruncí las cejas mientras los veía divertirse. La música desconocida logró colarse en mi disociación y pronto la trompeta trajo consigo una nube oscura anunciando una tormenta. Aquellos muchachos siguieron divirtiéndose sin tomarles importancia de que el cielo estaba a punto de caerse, ya que había comenzado a tronar y a refucilar horriblemente. Todo estaba surgiendo de una manera extraña, me ahogué con la saliva cuando en la escena apareció un enorme Tiranosaurio Rex en el campo de juego que había comenzado a comerse a los jóvenes, quienes algunos huyeron de allí para salvar su vida.

El grotesco gruñido de ese reptil hizo que mi mente quedara en blanco por unos segundos. El ruido había sido tan fuerte que me descolocó por completo haciéndome caer de rodillas al suelo y apretar mis oídos fuertemente. El pitido parecía haber perforado mis tímpanos porque dolía, dolía demasiado allí que no pude ser capaz de aguantar esa dolencia mortal.

—¡Corre! ¡¿Acaso quieres que esa bestia te mate?! —alguien tomó mi muñeca y me arrastró hacia adentro del edificio. Cuando fui capaz de recobrar la conciencia, me di cuenta que el dinosaurio venía a toda prisa hasta nuestra dirección—. ¡Oh, no! ¡Nos alcanzará! ¡Corre!

La música ambiental sonaba cada vez más desgarradora cuando corrimos a través de un pasillo con el reptil detrás de nosotros persiguiéndonos y rompiendo toda la estructura a su paso.

¿Qué carajos estaba sucediendo?

No miré bien un escalón y me caí de rodillas golpeándome la quijada. El sujeto en frente mí me soltó y luego se fue corriendo dejándome atrás. Yo no podía levantarme, me dolía todo y mis rodillas estaban ensangrentadas al igual que mis manos, había salido sangre de mis orejas. Girando la cabeza, vi al dinosaurio a punto de atacarme. No me quedaba otra opción, ya no podía hacer nada. Cerré mis ojos dándome por vencido y esperando la muerte.

...

¿Dolería?

...

—¡Jungkook! ¡Oye, Jungkook! —abrí mis ojos enfocando mi vista hacia el público que aplaudía y aplaudía sin cesar. El escaso sonido suerte inundó mi mente y me hicieron recobrar la conciencia de repente. Agitado, bajé mi saxofón y miré hacia todos lados buscando al Tiranosaurio Rex, pero no había ningún dinosaurio a la vista—. Ey, ¿estás bien? ¿Jungkookie?

—¿Qué? —murmuré al fin, giré mi cabeza y miré a Joon que sujetaba mi hombro preocupado—. Eh, sí. ¿Qué sucede?

—Vamos, tenemos que bajar —me dijo Gwen tomándome la mano y conduciéndome hacia las pequeñas escaleras del escenario para marcharnos por la puerta trasera. Fruncí mis cejas asintiendo y guardé mi instrumento en el estuche—. ¿Realmente te encuentras bien? Estás como perdido. ¿Ocurrió algo? —me preguntó cuando ya estábamos afuera y el aire fresco pudo aclarar un poco mis sentidos. Cierto, yo estaba presentando con 7N en The Classic Notes.

—Necesito agua.

—Ten —Taehyung acercó mi botella y me la tendió, rápidamente tomé un sorbo largo y luego respiré profundo sintiéndome agitado y confundido. De reojo vi como Jimin observaba cada uno de mis movimientos con las cejas juntas y los labios apretados. Gwen acarició mi espalda intentando calmarme.

Piece • JikookDonde viven las historias. Descúbrelo ahora