Capitulo 5

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Lucero sacaba ropa y más ropa de su valija, y con sumo cuidado la ordenaba en su nuevo closet. Se sentía realmente contenta de haber aceptado acompañar a su padre al campo. No pensó que le iba a hacer tan bien. Erick entró algo agitado a la habitación. Ella lo miró extrañada.

-Al parecer hay problemas por aquí-le contó

y volvió a salir al balcón Silvia frunció el ceño y dejó las cosas para salir también. A lo lejos observó las caballerizas.

Sonrió al recordar aquel lugar. Luego iría a darle un vistazo. Entonces divisó a María caminando con un muchacho de cabello negro que venía acompañado de un señor que lo llevaba casi colgado. Al parecer estaba herido o algo así.

-¿Habrá pasado algo malo?-preguntó ella.

Erick se encogió de hombros-No lo sé-dijo él -Pero allá va tu padre en un caballo.

Lucero miró en la dirección que su amigo le había indicado. Y si, aquel hombre era su padre montado en un caballo, Al lado de él había otro hombre, No podía distinguirlo bien ya que se estaba alejando a toda velocidad.

-¿Qué habrá pasado?-inquirió la chica.

-Podemos bajar a preguntarle a María - dijo Erick contento e ingresó de nuevo a la habitación.

Lucero se quedó unos segundos más, observando como su padre y aquel hombre se perdían en el horizonte, Por lo que sabía en aquella dirección quedaba la estancia de los Montoya, Tuvo que haber pasado algo malo para que su padre se fuera sin decirle nada. Soltó un suspiro y entró, Erick ya estaba parado en la puerta.

-¿Qué te sucede?-dijo ella divertida.

-Vamos, lucerito, necesito saber que pasó -dijo él.

-Eres tan... chismoso.

Salieron de la habitación y podría decirse que Erick casi la hace correr por el pasillo hasta llegar a las escaleras. Bajaron a las prisas, pareciendo dos niños más que dos personas grandes. Corrieron una carrera hasta la cocina y entraron rápidamente. Se detuvieron al verlos allí. María los miró algo sorprendida. Y Silvia posó su mirada en el chico de ojos verdosos.

-¿Qué pasó, María ? -preguntó Erick mientras se acercaba un poco más a la mesa.

-Nada, muchachos, tranquilos-les dijo ella, Lucero seguía mirando al chico.

-¿Niña Lucero? -dijo alguien.

Ella levantó la cabeza para encontrarse con el hombre de cabellos casi blancos. Lo observó bien, tratando de reconocerlo. Hasta que lo hizo.

-¿Juan?-preguntó sin poder creerlo.El viejo se quitó el sombrero y la miró como si ella fuera de mentira, Lucero se acercó sin dudarlo a él y lo abrazó.

Aquel hombre era como un abuelo para ella, Cuando era pequeña él era siempre el que le contaba las mejores historias de hadas y duendes que habitaban por allí, Era como si de a poco su niñez la envolviera, El anciano le devolvió el gesto con algo de inseguridad, pero al final la abrazó.

Luego de unos segundos ella se alejó para mirarlo a la cara. El hombre tenía varias lágrimas en los ojos.

-Pensamos que se había olvidado de nosotros, niña-le dijo él.

-¿Olvidarme?-repitió-¿Estás loco,Juan?, ¿Cómo iba a olvidarme yo de mi abuelito de campo?

-Estás más bonita de lo que recuerdo, mi niña-le dijo con ternura.

sonrió algo emocionada y giró para mirar a su amigo.

-Erick, él es Juan... es el trabajador más

antiguo de estos campos. Es como...el guardián.

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