Capítulo VI

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Capítulo VI


La habitación se llenó de jadeos, y Liam lo acostó sobre el colchón con gran rapidez y agresividad. Los brazos del morocho aferrados a los bíceps del castaño. La piel húmeda por el sudor y la falta de oxígeno. Lo tomó de los tobillos y colocó sus piernas por sobre sus hombros, las manos a los costados. Los ojos negros se abrieron y solo se oyeron respiraciones agitadas. Liam se enterró hasta que los testículos presionaron contra sus nalgas. El morocho lo miró fijamente, y soltó el aire que parecía estar conteniendo. Acercó su rostro al suyo, y unió sus labios fuertemente mientras trataba de empujar aún más profundo. Con los dedos, el morocho se aferró fuertemente a la espalda de Liam.

Los labios se separaron y dejaron escapar un ruidoso gemido. Con los ojos cerrados, se soltó y dejó sus brazos caer sobre la cama dejando que el castaño trabajara sobre él.

—Mhm—gimió mientras lucía totalmente relajado sobre las sábanas.

Alzó las caderas cuando Liam tocó ese delicioso punto dentro de él. El castaño sonrió al haberlo encontrado. Con calidad logró golpear ese lugar repetidamente hasta que lo sintió temblar bajo él. Salió de él y se acercó a su pene húmedo pegado a su abdomen.

—¿Qué? —le preguntó Z.

Liam tomó el pene del morocho en la boca y lo devoró mirándolo a los ojos mientras ambos se derretían. Su rostro estaba rojo, y las venas de su cuello estallaban en el esfuerzo por mantener el ritmo y la profundidad. Los ojos de Z brillaban como dos grandes estrellas mientras lo observaba fijamente.

—¡Oh! ¡Liam, por favor! —le gritó y eso lo alarmó.

Estaba a punto de estallar, Liam lo sacó de su boca y se encargó de su entrada penetrándola con su lengua hasta que oyó ese particular suspiro y seguido el chorro de semen caliente que decoró su abdomen.

Volvió a tomar sus labios, acostándose sobre su cuerpo, manchando su propio torso con la eyaculación de Z. Con las piernas de lado de las costillas le exigió que probara su propio semen. Z accedió lamiendo el abdomen del castaño sin compasión alguna.

Liam le sonrió y le pareció ver en los ojos de Z lo mismo.

Recordó sus sueños de una pareja estable, y se supo ansioso por otra parte que lo completara, sabía que lo de ellos dos era imposible, por muy raro que sonara, eran de dos mundos diferentes. El camarero vino a su memoria y supo que no podía esperar.

—¿Tienes algún hermano? —le preguntó Liam.

—No entiendo por qué debería responder eso—contestó Z mirándolo con una sonrisa.

—No es que me quiera meter en tu vida, solo quiero saber por curiosidad—insistió Liam.

—Mi familia es asunto mío—aclaró.

—Pero entonces, ¿Sí tienes? ¿Un hermano menor, mayor... o gemelo? —preguntó Liam esperanzado, quizás el mesero tuviera algo que ver, tal vez en alguno de los casos no se equivocaba y sí había alguien igual o parecido a Z en el mundo real, donde las relaciones existen.

Z se rio.

—Cariño, ¿tienes idea de cuantos viejos me han preguntado eso? —le dijo de manera graciosa. —¿Esperas salir de aquí y encontrar a alguien igual a mí por las calles? Lamento desilusionarte, amor, pero soy único e irrepetible.

Liam lo miró y ya no supo qué decir, no estaba seguro de si decía la verdad o solo estaba ironizando. Era difícil tener una conversación profunda con un gigoló en su lugar de trabajo y en el medio del transcurso del mismo. Y lo que era aún más difícil era que sus sueños de que Z accediera a ser su pareja se hicieran realidad, el morocho era un ser completamente libre eso se notaba a millas, parecía ser independiente, desprendido, sin un milímetro de melancolía. Rey de las fiestas, extrovertido a más no poder. Jamás sería una persona que se acoplara a las reglas, ni a los horarios.

Restart (Ziam Fanfiction)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora