Capítulo X

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Capítulo X

Soltó un largo suspiro y miró al techo rindiéndose a qué no podría volver a dormirse. Había dormido muy mal anoche, se la pasó pensando en cómo las cosas no salían como se las esperaba. Quizás el cargo de gerente se le había subido a la cabeza, pero le había jodido demasiado que Z lo hubiera rechazado.

Ya lo había decidido, llámenlo loco, obsesionado, romántico, desquiciado... pero ninguna de esas palabras, lograría detenerlo en busca de la verdad que Z escondía.

Z es Zayn, Zayn es Z. No hay otra puta salida.

No podía tomar otra alternativa o pensar en la privacidad si Z estaba tratando de sacarlo de su vida. Era la única manera de detenerlo, o al menos de asegurarse de que seguiría apreciando su infinita belleza. La cabeza le explotaba, quizás tenía que levantarse y desayunar. Ir a trabajar, tirar aquel papel con su nombre para que no se pausara su vida para mirarlo y recordar que lo conocía y que sabía su nombre.

¡BASTA!

***

Su jornada estaba terminada, pero no estaba relajado. Se había sentado en el suelo al término de su cama, no encendió la luz, no se cambió el delantal del restaurante. Tenía el cabello mojado por el sudor que le provocaban los fuertes latidos de su corazón, podía sentirlo acercarse... No se estaba divirtiendo, no estaba jugando, pero por alguna razón así parecía porque ese estúpido gerente lo había mirado diferente anoche, y él se había sentido de la misma forma.

¿Por qué se empeñaba en saber más de la cuenta? ¿Por qué estaba tan atento?

Le habían advertido que los clientes solían obsesionarse con los gigolós... pero nunca creyó que podría pasarle a él. Tal vez porque Z era algo que se le iba de control.

¡Zayn, Z... Basta de esto!

Tenía un espejo cerca, pero no quiso ni mirarlo de reojo, porque temió verse la cara. Tomó la botella de cerveza, la miró: hacía mucho que no tomaba, pues no lo hacía en lugares públicos, ni con gente... No le importó, le dio un buen sorbo. Cerró los ojos y sintió el fuego recorrer su garganta dejando un rastro ardiente... Se largó a llorar, y lo hizo hasta que ya no le quedaron fuerzas, y los espasmos le hicieron doler la garganta. Ahí fue cuando recostó su cabeza en la cama detrás de él, y dejó que las lágrimas se secaran sobre sus mejillas. Estaba tan aliviado que creyó que se quedaría dormido. Pero un sonido extraño lo obligó a abrir los ojos y mirar hacia adelante. Miró hacia el espejo y agradeció la falta de luz porque su reflejo estaba muy oscuro, pero por la pequeña luz que entraba por la ventana divisó un antifaz justo al lado, y que se reflejaba claramente.

Se quedó petrificado, con la vista fija en el antifaz. ¿Cómo se movió de aquel mueble? Puede que anoche cansado como venía no hubiera sido cuidadoso al momento de guardarlo, pero era bastante extraño y lo comenzó a asustar.

Saliendo de su transe, el timbre se escuchó.

Miró a sus espaldas, con los ojos aún más abiertos. Se levantó rápidamente, sosteniéndose de las paredes y los muebles pues estaba bastante mareado, y desorientado en tanta oscuridad. Prendió la luz del baño y se lavó la cara... No solucionó el problema el agua... Tenía los ojos hinchados y rojos, un tono pálido como el papel, y las pupilas tan dilatadas que parecía un animal. No quiso perder más el tiempo.

Salió del baño y prendió la luz de la sala, y caminó tratando de alinear su delantal para que no luciera tan miserable. Se dio una última mirada en un pequeño espejo en la pared del largo pasillo, y lo que vio lo detuvo al instante: tenía puesto el antifaz. Se volvió rápidamente a ver y tenía el rostro pálido otra vez... Suspiró aliviado y un nuevo nudo se instaló en su garganta.

Restart (Ziam Fanfiction)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora