Nido de Ratas

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La sirena de la patrulla me tranquiliza un poco. Además de infundir miedo y respeto ilumina el oscuro camino que recorremos «la sirena avisa al ladrón, pero también lo pone nervioso» recuerdo que fue de las primeras cosas que me dijeron en la academia y están en lo cierto, más a esta hora dónde cualquier sonido es señal de alerta y peligro.
Violencia doméstica, tiroteos, traficantes y guerras de pandillas son el pan diario de este lugar.
Apodado como «Nido de ratas» este oscuro barrio marginal de la ciudad es el proveedor de más del 65% de los criminales que hoy están en el sistema judicial pagando por sus condenas, siempre la policía es llamada a este lugar y los residentes ya saben...las sirenas a mitad de la noche son sinónimo de problemas.
Mi compañera de patrulla e instructora debe ser la mujer más blanca que he visto en mi vida, bajita y delgada, pensarías que es fácil ganarle hasta que te enteras que es cinturón negro en karate, y es la oficial con más muertes registradas de la ciudad
Después de que mi clase se graduará de la academia, nos dividieron en 3 grupos y nos mandaron a diferentes estados, unos amigos y yo terminamos acá, en la considerada «comisaría de exterminio».
Luego del primer turno los oficiales de mayor rango que eran instructores nos mandaron a llamar, y nos dijeron que fuéramos a una dirección, resultó ser el apartamento de Rei, el sargento de la estación.
La situación era sencilla, entregamos todos nuestros datos, físicos, mentales y nuestras notas «gracias a la academia conseguimos los datos de los evaluadores» ellos los leían y nos asignaban un puntaje, luego teníamos que verlos jugar poker, el que ganaba una ronda con un puntaje específico se quedaba con un novato, y así hasta que todos consiguieran o se les asignarán un novato, en ese momento me ardía la sangre y pensaba: «nunca me había sentido tan negro en toda mi vida» al final Livia ganó la segunda ronda y me escogió, luego me llevo a mi departamento y antes de que me dejara bajar me dijo: -no debemos ser amigos, te gane en una apuesta, así que mientras mejor me hagas quedar,ejor te irá a ti, entiendes novato?- su mirada calculadora me intimido en su momento, pero ahora se que solo estaba probando mi carácter, igualmente cumplí mi palabra de hacerla quedar bien, por eso nuestra patrulla ganó el apodo de «la parca»

-Aaron!-me dijo de repente sacándome de mis recuerdos.-otra vez soñando despierto?-

-no señora-le conteste a Liv.-solo estoy emocionado por lo que pasara después de esta noche-.

Llevamos patrullando 10 años, y el jefe nos dijo que si hacíamos un solo arresto está noche, yo podría ser instructor y ella sería ascendida a detective de homicidios.
Antes que ella pudiera contestarme la radio sonó, informando que como apoyo tendríamos a las patrullas: A-17 y A-81.
«Perro y Gato» las patrullas que nos mandaron de apoyo son muy especiales, ya que sus agentes de mayor rango pelean por cualquier cosa, igual que sus subordinados ganándose ese apodo.

-dime Aaron, cómo está linda?- pregunto mi jefa

-se encuentra bien, ya sabe el embarazo la pone algo irritable, pero nada serio-.

Livia también es la madrina de mi hija, ya que es alguien de plena confianza, alguien a quien respeto y admiro mucho

Unas horas antes estábamos en la estación, en colaboración directamente con los federales, la misión es simple, haremos un arresto común, unos informantes e infiltrados se dejarán arrestar, luego de causar alboroto, los federales entraran y capturaran una banda de traficantes bastante peligrosa, todos nos llevamos los aplausos, todos nor repartimos el daño, todos somos felices.

La patrulla se detuvo y al lado las otras patrullas, en total éramos y oficiales de nuestro equipo.

-*golpe* *golpe* *goles*-

-Policia de Nueva York, Salgan- el oficial de la A-17 no demoró en tumbar la puerta de una patada, y entramos en tomba.
Silencio, oscuridad, confusión, luego...resistencia.
Se que es fingido, incluso reconozco a uno de los oficiales infiltrados nada más entrar, pero siempre se siente algo de miedo, cómo si una parte de tu cerebro no asimilará que es un engaño, y al menor movimiento sientas el deseo de coserlos a tiros.

LluviaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora