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-¿No te han dicho que eres muy random? Hace poco me hablabas sobre tus miedos, y ahora me estás contando de la vez que casi matabas un gato.

Jeongin lo miro con su rostro rojo mientras agachaba la cabeza. Jugó con sus manos buscando las palabras correctas para que el otro no sintiera vergüenza.

-Verás... cuando era pequeño, me costaba mucho hacer que mis amigos se quedaran. Con el tiempo, me di cuenta que si nos los dejaba hablar mucho y si era yo el que hacía gran parte del trabajo, ellos se quedarían -Sonrió bajito. -Y sé que no, que está mal, pero me quedó esa fea maña, lo siento.

Hyunjin se sintió molesto, porque sabía que ese mocoso se sentía bien de tal forma, porque no se veía como algo que le molestara, si no que seguía siendo algo que a los otros les molestaba. -No te disculpes cuando a ti no te molesta. Mira, a mi me da igual si quieres hablarme sobre la composición de una piedra, porque... eres agradable.- Se encogió de hombros mostrando desinterés, cuando por dentro sentía en su estómago las mariposas con tablas golpeando seguido.

Jeongin sonrió terminando con su relato sobre ese gatito al cual le seguía teniendo miedo porque era muy abusivo. Pero si era sincero, mayor parte de su atención estaba en su carita y lo emocionado que se mostraba mientras hablaba de más cosas.

Se dio cuenta, de que por más que quisiera alejarlo, Jeongin terminaría volviendo porque él no tenia razones para alejarse si nunca le había hecho nada. Y en parte le gustaba que no quisiera irse, porque después de tanto teniéndolo lejos, por fin podía sentirse acompañado.

-¿No tienes una amiga? ¿Esa pelirroja?-Pregunto, cortando la narración de Jeongin sobre cómo
su mami se equivocó al llevarle los accesorios equivocados. -¡Si se llama Brissia, pero ella viene cada que se le da la gana, así que mayormente estoy solo.

-Estabas -Corrigió llevando un poco de fruta, que había traído Jeongin, a su boca.- Si te digo que te vayas no creo que me hagas caso.

-¡No lo haré-Chilló mientras veía a Hyunjin comer de su comida. Le daba felicidad ver como su boca no decía nada, pero sus manos expresaban como se sentía y eso a él le gustaba.

Siempre supo que Hyunjin guardaba algo, pero no creyó que este lo fuera a dejar permanecer a su lado sin siquiera haber intentado apartarlo. Si Hyunjin hubiese sido otro, tal vez ahorita le estuviera gritando que era un estúpido parlanchin asqueroso capa rosita. Pero él no era como los otros chicos que conoció, este se veía más relajado y dispuesto a tratarlo.

Le daba risa el como todos creían que Jeongin era un soberbio narcisista que trataba mal a todos pero no, él tenía sus ojitos puestos en cada uno de sus compañeros por si estos llegasen a necesitar algo. Incluso con Hyunjin.

El parecía no recordarlo, pero lo conoció en su primer día de clases porque el mayor había tirado su cafe helado sobre su gorro gris. Lo había ayudado a limpiarse siendo amable, por eso es que nunca pudo creer lo que se decía de él, porque ¿Cómo podia ser alguien malo que trata mal a todos cuando a él sin conocerlo le pidió disculpas y le regalo un gorrito nuevo? no era tonto, él creía que la otra gente sí lo era por hablar feo de las personas.

Miró sus brazos, esa estúpida manga-larga negra que parecía no darle calor aún cuando seguian siendo días soleados, y su curiosidad picaba por saber detrás de eso, porque las teorías en su cabeza picaban más y más por respuestas.

-Si pregunto por tu manga-larga, ¿sería muy entrometido de mi parte?

-Sí, y tampoco creo que la escuela sea un lugar adecuado del cual pueda hablar sobre eso.

-¡Pero no hay lugares adecuados! sólo lugares.- Hyunjin sonrió de lado, causando una sonrisa de mayor magnitud en Jeongin. - Sonries bonito, Hyunjin.

Pudo ver como este rodaba los ojos sin perder la sonrisa, limpió sus manos con el trapito de Jeongin y después se puso de pie.

- Mañana me toca a mí traer la comida. Ahora ponte de pie que te acompañaré hasta tu aula, porque al parecer, te gusta que hablen mal de ti a tus espaldas.

Jeongin rió mientras negaba, pidió ayuda y Hyunjin le tendió la mano, pudo ver que esta temblaba poquito, lo cual le pareció tierno. -La gente siempre va hablar de lo que pueda. Mi papá siempre dice "O les cierras la boca  de un golpe, o te aguantas hasta que la verdad se sepa" y yo prefiero aguantar.-Sonrió.

Aún de pie, no soltó su mano, aunque Hyunjin parecía poco dispuesto a dejar que lo hiciera.

-Yo les habría pegado.

-A mí no me gustan los chicos abusivos, Hyunjin - Y si sonó como indirecta, Hyunjin no pudo evitar el sonrojo en su cara.

rosita [hyunin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora