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Una semana había pasado desde que Jeongin había decidido ser amigo del mayor, y pues, Hyunjin se sentía cómodo a su alrededor. Aquellas mariposas con palas que le seguían causando dolores en su estómago cuando la tierna voz del castaño se colaba por sus oidos. Es ahí donde se permitia sonreir y disfrutar de eso. Aunque eso no cambiaba que a veces quisiera de la forma más dulce posible decirle que se fuera.

Los gritos se hicieron más fuertes en aquella casa pequeña, junto con ello los llamados y los gritos hacia su persona, como si el fuese el causante de tal desastre. Sabia que es lo que pasaba; su padre enterándose de un nuevo amante de su madre, y este con alcohol y droga en su sistema no era un buen manejo hacia la situación.

Menos cuando el también se encontraba ahogando sus penas en la misma mierda con la cual habia crecido.

Tomo una botella y salió por la ventana con ayuda de la escalera que siempre estaba ahí para su rescate, lo mismo de cada semana, la misma mierda con la cual debía de cargar. A veces no sabia si todo eso era su culpa, o sólo había sido un error de "Dios" en mandarle a una relación toda rota.

Caminaba por la banqueta, pegaba sus labios a la boca de la botella por ratos sintiendo el calor bajar por su garganta de una forma deliciosa como dolorosa; era similar a las heridas que solía hacerse en momentos de desesperación, a veces que terminaba aruñando su cara en busca de cubrir aquella falta. Aunque agradecía que esa pequeña parte estuviera desapareciendo poco a poco, al menos esa terapia en linea que se obligó a tomar no fue del todo una basura.

Y es que si Hyunjin se analizaba con un cuarto de botella en su sistema; no se veia tan asqueroso. Aunque el no lo era, si no su hogar.

-¿Hyunjin? -El pelinegro sonrió de lado al escuchar esa dulce voz. Dio media vuelta y se apegó al chico bonito del curso menor.

-¡Oh, tú! - Rió mientras llevaba sus brazos hasta los hombros del pequeño. Besó repetidas veces su cabello mientras buscaba más acercamiento. Jeongin hizo un puchero mientras retiraba la botella a medio tomar de Hyunjin y la tiraba a lo lejos. -Siempre tan lindo -Se sonrojó ante eso, más no le dio importancia porque no le gustaba escuchar a los borrachos decir incoherencias. Llevó su mano a su mejilla, notando sus ojos cansados de todos los días seguido de esos labios pálidos con heridas a los costados.

- Te haces daño-Susurro dejando caricias en su cara, donde los ojos de Hyunjin se cerraron mientras en silencio lloraba.

No sabia en qué momento había comenzado, pero parecia no poder detenerse.

-Es que tú eres tan lindo, y yo soy tan asqueroso que me hace sentir cochino-Sollozo dejándose caer en el sucio piso helado sin causarse daño. Jeongin arrodillo frente suyo negando, mientras revisaba que no se hubiera lastimado. El pelinegro asentia con más determinación

-Tienes una idea muy fea de ti.

-Yo sólo digo la verdad, que tu veas diferente no quiere decir que no tenga la razón.-Las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas, mientras abría sus brazos esperando por Jeongin. Este se sonrojó y negó, pero Hyunjin se quedó así esperando por el cuerpo más pequeño.

Porque en este momento se sentía seguro, y sentia que podía contarle lo que fuera.

Jeongin recostó en su pecho mientras Hyunjin  lo abrazaba por la cintura con fuerza, sus labios pegados a su frente mientras decia incoherencias.

A pesar de que el lugar no era el más cómodo, se sentian agusto en esa noche nublada y con viento helado .

Sus ojos comenzaban a cerrarse, y Hyunjin parecía estar más para allá que para acá, aunque la suavidad en sus manos seguía acompañando las caricias en su cintura, donde también a veces sus labios se posaban en sus cabellos y los besaba.

Jeongin se sentia calentito a pesar del cuerpo frio del mayor.

-¿Quieres ver que esconden mis mangas?- Jeongin asintió dudoso, porque anteriormente había sentido la curiosidad picar, hoy no estaba muy seguro de si es algo que quería saber. Hyunjin comenzó a subir sus mangas, era delicado y lo hacía de forma lenta, como si aún doliera. - Cuando me portaba mal ella solía castigarme poniendo la colilla del cigarro en mi piel. Me veía llorar, pero no le importaba. Papá me castigaba golpeando mis brazos y piernas con una regla, decia que eso me haría "más hombre"- Jeongin llevó la mano hasta aquel brazo que lo tenia sujetado por la cintura. Talló con la yema de sus dedos cada una de las heridas con horror.

-Hyunjin de hace años lloraba de dolor y se sentia culpable, creia que sus acciones merecian ser castigadas de la forma más dura, porque lo merecía. Pero ese era un pensamiento que ellos me hicieron creer. Y yo jamás mereci nada de la mierda que ellos dejaron en mi.

-Soportaste mucho.

-Por idiota- Rió -No tenía por qué, pero aún así lo hacía creyendo que ellos en algún momento cambiarían, Esos deseos abusivos de todos los mocosos por creer y soñar que sus padres serán mejores porque los aman. Es asqueroso, y yo soy un idiota que vive rodeado de asco.

-No lo eres - Insistió, aunque dentro suyo sentía un ardor que lo hacía querer llorar- Hyunjin...

-Déjalo, Yang. Odio la lastima.

Él calló, pero se restregó en su pecho mientras sus manos se aferraban a las muñecas del contrario, intentaba transmitirle su calor y apoyo, pero Hyunjin parecía perdido en otro mundo mientras aferraba su cuerpo al suyo.

- Eres tan valiente por seguir en ese lugar.

-No tengo a donde ir.

-Aún así, no te quejas de ello y sigues ahí. No digo que este bien, porque sigue sin ser correcto el tener que aguantar a gente que sólo te hace mal. Pero al menos, puedo ver que ya no eres ese niño que se dejaba manipular- Jeongin subió y besó su barbilla, para despues regresar acariciar las cicatrices.

Hyunjin sonrió con su rostro adormilado, el alcohol comenzaba hacer efecto. Jeongin sintió también la necesidad de revelarle su secreto, más ahora que el pelinegro parecía caer dormido en cualquier momento. Entonces en un susurro de contó de aquella herida de corazón: - Mamá le es infiel a papá. Y desde hace tres años que lo sé, pero por mi egoísmo no me he sentido capaz de decirlo. -Abrazo su cuerpo al otro, mientras Hyunjin acariciaba sus cabellos con sus labios. -Me siento mal al no decirlo.

-Deberías hacerlo, es mejor saber la verdad que vivir en una mentira.

-Lo sé-Susurró escondiéndose en su pecho. Pero me da miedo que no me crea.

Hyunjin besó de nueva cuenta sus cabellos y lo acomodo mejor entre su cuerpo. - No cambia que lo mejor seria que le dijeras aquello que te lastima. No es correcto guardar un secreto que al otro le hará daño con el tiempo, menos si se trata de algo que va terminar lastimando a todos. En asuntos así, no debes de pensar en ti, si no en él.

rosita [hyunin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora