Sus palabras fueron como una daga que se le clavó en el corazón. Sintió un sabor amargo y metálico en la boca. Le había mostrado sus sentimientos y ella lo había rechazado porque era un pendejo raro, un ratón de biblioteca. De nada servía que hubiera intentado suavizar el golpe diciéndole que era demasiado inteligente para ella, Draco sabía perfectamente lo que había querido decir.
Pero entonces vio un brillo extraño en sus ojos y supo que estaba mintiendo.
Lo que no sabía era por qué.
Se humedeció los labios con la lengua. ¿Sería una invitación?
"Bésala, bésala, bésala. Oblígala a reconocer lo que siente por ti", le gritaban su mente... y su pene.
Pero no podía besarla. Aún no. No quería hacer estallar todo aquello antes de haber empezado siquiera. No, primero tenía que hacer el amor con ella utilizando la identidad del Enmascarado. Después, una vez que hubiera descubierto el placer que podía sentir con él y supiera que su vecino podía ser tan salvaje y atrevido como cualquier otro, desvelaría su verdadera identidad.
Aun así, le resultaba muy difícil no dejarse llevar por el deseo de saborear aquella deliciosa boca como lo había hecho en el club. Aquellos labios que le habían robado el corazón.
Había esperado demasiado para actuar, buscando la oportunidad perfecta para derribar sus defensas, y ahora no iba a estropearlo todo precipitándose. No podía hacerlo ahora que, por primera vez, Hermione estaba mirando al bueno de Draco del mismo modo que había mirado al Enmascarado.
— Está bien — dijo por fin — Si eso es lo que sientes.
— Lo siento, Draco no pretendía hacerte daño.
Ahora podía estar completamente seguro de que estaba mintiendo, pues no paraba de parpadear y de morderse el labio inferior como si eso fuera a ayudarla a ocultar sus emociones. No se daba cuenta de que el engaño no formaba parte de su naturaleza, era demasiado sincera y abierta.
— No lo has hecho.
— ¿Sin rencor? — preguntó tendiéndole la mano con una sonrisa en los labios.
— Por supuesto — dijo él aceptando la mano.
Tenía la piel cálida y suave y Draco tuvo que apretar los dientes para controlar la reacción de su cuerpo.
Hermione respiró hondo, visiblemente aliviada.
— Me alegro de haber aclarado las cosas.
— Sí — dijo mientras pensaba: "Preciosa, todavía queda mucho para que las cosas estén claras".
— Buenas noches, Draco — se puso en pie a modo de sutil despedida.
Más que nada en el mundo, Draco deseaba estrecharla en sus brazos y besarla apasionadamente, pero se contuvo de hacerlo recordándose que ya tendría tiempo de hacerlo. Sólo tenía que esperar un poco más.
— Buenas noches, Hermione.
Volvió a su apartamento, a la cama vacía, pero no pudo dormir. No podía hacer otra cosa que no fuera soñar con Hermione.
No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que le gustaban las cosas relajadas e informales; resultaba evidente para cualquiera que observara los muebles que decoraban su casa, su ropa, su peinado e incluso su canción preferida... Non, je ne regrette rien. Hermione era una mujer a la que no le gustaban las restricciones, una mujer que jamás se enamoraría de alguien que la atara de algún modo.
De un hombre corriente como él. Un hombre estable.
Era responsable, sí, pero eso no significaba que fuera aburrido, predecible o vulgar.
Al contrario de lo que seguramente ella creía de él, Draco era un tipo imaginativo en la cama al que le gustaba jugar y probar cosas nuevas. Quería probar cosas nuevas con ella, juntos podrían dar rienda suelta a sus fantasías más salvajes.
El hecho de que viviera rodeado de libros y que dedicara su vida a la actividad mental no significaba que no ansiara la estimulación física. ¿Cómo podría ponerse esa máscara tres noches por semana y convertirse en Monsieur Enmascarado si no tuviera un lado aventurero?
No se le ocurría nadie mejor con quien compartir todas aquellas experiencias nuevas que Hermione Granger.
Seguramente ella pensaba que era un académico seco y estirado, lleno de teorías intelectuales y nobles ideales. No imaginaba cuánto le gustaba disfrutar de los placeres sensuales.
Cuando le hubiera enseñado todas esas cosas a través del Enmascarado y le hubiera hecho el amor hasta quedar exhaustos, se quitaría la máscara y le demostraría que el bueno de Draco no era tan bueno.
En realidad, podía ser muy perverso.
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Traseros desnudos [Dramione]
Fanfiction"Cuando entró en el club de striptease "Traseros Desnudos", Hermione Granger sólo buscaba una aventura. Su actitud atrevida hizo que acabara encima del escenario con un guapísimo bailarín... y así fue cómo empezó la aventura. Fuerte y ancho, cómo de...