Darling fregaba la taza que anteriormente había tenido café, pensando en absolutamente nada, era relajante, tal vez sólo disfrutaba de su soledad y de la tranquilidad de las mañanas.
Reunió varios de sus cuadros y llamó a Barnaby.
— ¿Hola? — Se escuchó al otro lado al gran perro.
— ¡Barn'! — Llamó genuinamente feliz. — ¡¿Cómo estás?! ¿Bien? Que bueno, oye, ¿quieres hacer feliz a una niña?
— ¿De qué se trata? — Preguntó cómplice.
Wally le explicó los detalles: se verían en media hora en casa de Darling y de ahí se irían a con Julie.
Así sucedió y ambos cargaron un par de lienzos, de forma que no se viera su contenido.
Llegaron y Wally tocó la puerta, Julie ya lo esperaba así que no tardó mucho en atwnder. Se encontró con un pobre hombre tomando cuadros que casi eran de su altura y con Barnaby, quien no tenía problemas en sujetarlos.
— ¿Qué...?
— ¡Te tengo una sorpresa! ¡Cierra los ojos y déjanos pasar! — Exclamó casi gritando.
Julie río y aceptó, dándoles la espalda para evitar tropezar con algo. Tras de ella se escuchaba los bastidores siendo acomodados, la madera chocando y algunas caídas, ¿qué podía ser, como para ser tan difícil?
— ¿En serio dos lienzos pueden contigo?
— ¡Cállate! Al rato lo intentas tú — Retó, suspirando del cansancio. — ¿Te quedas o me lo dejas a mí? — Sonrió a Barnaby, susurrando, él se alzó de hombros y decidió retirarse después de un abrazo. — En fin, querida, espero no estés viendo nada porque si no te quedarás sin ojos — Bromeó
— Bien... — Alargó la palabra — ¿Qué es? ¿Puedo ver? Es decir, son pinturas, pero...
— Espera un momento... ya, puedes voltear.
Ella obedeció y su corazón se escondió, era una escena vergonzosa, le hacía sonrojar y sentirse bien.
— Oh, Wally... Esto es, ay, me pone muy penosa. — Ocultó su rostro y su sonrisa.
Se trataba de un cuarteto de cuadros que posaban a Joyful en distintas situaciones.
— Los pinté durante tu ausencia, casi uno por mes.
Julie se acercó a verlos: el primero se trataba de ella abajo de un árbol de manzanas, una imagen muy compacta en realidad, estaba abrazando sus piernas, dejando ver el mismo pudor de ser el primero, no pintó su pecho y apenas se veía detalle de su rostro. El segundo era rodeada de rosales, uno más libre, observando las rosas con un par de mariposas alrededor, con un movimiento más fluido y natural. El tercero es a través de una ventana, tomando café o lo que fuera que una taza pudiera contener y lanzara humo, pensativa, relajada. Finalmente, el cuarto, era ella sentada en una silla demasiado altanera, rojiza con un contorno dorado, con colchón, pero contrario al vanidoso mueble, estaba ella, sonriendo, amigable, como si el espectador y la pintura fueran iguales.
— Quiero que elijas uno, o todos si quieres, creo que es mejor a que estén tirando polvo en mi sótano, además, tengo la fiel creencia de que todos deben tener una pintura de sí mismos en algún lugar de su casa.
— ¿Tú lo tienes? — Preguntó apacible, aún sin poder asimilar el obsequio.
— ¡Por supuesto!
Imagen mental: Wally durmiendo plácidamente con un gran cuadro de él encima de su cama.
— Y quiero que tú te veas con tanto amor, por eso te traje estos.
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Medicated Girl | Welcome Home
FanfictionJulie tiene depresión. Vuelve al vecindario después de pasar una temporada en su pueblo natal y un buen amigo le da la bienvenida, sin poder afrontar un posible cambio en sí misma.