Capítulo once.

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Finalmente era el día donde el francés viajaría hacía su nación, donde se conocerán y tendrían que convivir juntos compartiendo departamento. Tampoco podía quejarse ya que él mismo fue el que propuso vivir juntos.

Se encontraba agotado ya que el día anterior había salido de fiesta por lo que también tenía resaca. Ahora se encontraba dándose un baño de agua caliente, relajándose un poco antes de salir para el aeropuerto. Se supone que en unas tres horas el ente debía estar llegando, teniendo en cuenta que tenía unos cuarenta minutos de viaje desde su departamento hasta el aeropuerto no podía relajarse de más tampoco.

Dió un último suspiro antes de salir del agua, agarrando su toalla y rodeándo su cintura con la misma, mirándose en el espejo por unos segundos.

Abrió el compartimiento detrás del espejo, retirando del mismo unas tijeras. Luego cerró nuevamente el espejo y vaciló un poco antes de tomar una decisión final, se peinó un poco el cabello y sin más rodeos empezó a cortar mechones de su cabello, poco a poco sin ya poder arrepentirse. Su largo cabello había desaparecido, siendo ahora más corto, tampoco se sobre paso pero si se hacía notar la diferencia.

Miró su reflejo por unos segundos, luego soltó unas risas felíz de cómo se veía, una sorpresa para el francés pero también se mimaba a sí mismo.

Se encargó de limpiar el desastre que dejó en su baño, no tardó mucho y apenas acabó, se encaminó hacía su habitación para empezar a vestirse con aquél atuendo que ya tenía preparado, su outfit favorito para esta ocasión le parecía bien.

Primero aquella remera con capucha color verde azulado, hacía frío para ir simplemente en remera por lo que improviso poniéndose una camiseta de mangas largas debajo de esta. Posteriormente se puso unos pantalones azules y finalmente sus zapatillas blancas, por último ató sus pañuelos similares a una línea de meta en sus brazos.

Echó un vistazo final al espejo analizandose de pies a cabeza, luego dió una vuelta por la casa revisando que todo estuviera en orden. Cuando ya acabó, tomó su mochila y pidió un uber en lo que bajaba las escaleras, al llegar hasta abajo saludo amable a la recepcionista, ya una vieja conocida con la que nunca estableció mucha relación.

Esperó unos pocos minutos hasta que finalmente llegó su vehículo, no dudo en subirse y seguirle la charla al conductor en lo que iban de camino después de todo sería bastante incómodo un viaje largo en completo silencio, aunque podía soportarlo.

Cuarenta minutos bastante largos fueron, llegaba con tiempo de sobra por lo que bajó sin mucha prisa del vehículo, pagando el viaje y dándole una buena reseña al conductor de aquel transporte, sin más se encaminó hacía dentro del aeropuerto viendo...

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Cuarenta minutos bastante largos fueron, llegaba con tiempo de sobra por lo que bajó sin mucha prisa del vehículo, pagando el viaje y dándole una buena reseña al conductor de aquel transporte, sin más se encaminó hacía dentro del aeropuerto viendo los horarios de llegada y salida en las múltiples pantallas, una vez vió la llegada del vuelo del francés no le quedó más que esperar, distraerse con su teléfono viendo videos o hablando con Conter sobre lo lento que pasaba el tiempo, pareciendo que un minuto equivalía a una eternidad, exagerando las cosas como de costumbre.

Fotos - Shadreen.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora