AU | Donde Shadoune ve fotos lindas de un chico en su celular, quedando flechado casi al instante. Mientras que dicho chico coquetea con un desconocido al recibir un mensaje cualquiera.
Si la historia llega a los streamers será borrada de forma per...
Sé que nunca dejó avisos al comienzo pero lo vi necesario.
Respecto a lo hablado por Spreen recientemente sobre sus shipps, no pienso borrar o algo las historias que ya tengo. Aúnque esto puede cambiar si empiezan a aparecer comentarios negativos.
Además de que quiero dejar en claro que yo separo a Spreen de su Cubito, no los veo como un igual a pesar de que el dijo que es así, de todos modos evitaré sexualizar el personaje lo más posible pero choca un poco con la trama, por lo que pueden haber incongruencias.
De todos modos, repito, no descarto el hecho de borrar esta y las demás historias.
Gracias por leer.
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- Conter sos malísimo, hijo de puta. - Insulto cierto osezno al ver que su compañero de equipo fue derrotado. El conejo bufó al otro lado del micrófono.
- Me vinieron entre dos ¡no podía hacer nada! - Se defendió, elevando la voz en el proceso, notándose su frustración.
- Excusas, excusas. - Se burló el argentino para acto seguido poner mal un bloque y morir por caer al vacío. - ... Fue el lag. -
- Ajá. - El híbrido de conejo se empezó a reír, el osezno también se le unió. No estaban estresados ni especialmente concentrados en la partida como para molestarse por ello, solo pasaban el rato entre amigos.
Pocos segundos después alguien se unió a la llamada, captando de inmediato la atención de los híbridos que revisaron quien era el intruso.
- Buenas noches. - Habló sin ánimos cierto francés, el escuchar su voz alivió a los otros dos quienes devolvieron el saludo. - ¿Qué hacen? -
- Estamos jugando un rato, ¿quieres unirte? - Habló animado el conejo, sin dudar en invitarlo, invitación que fue aceptada por un sonido que daba a entender un "Sí". Pero por otro lado el osezno se mantuvo unos segundos en silencio.
- ¿Vos no estabas de fiesta? - Preguntó con cierta confusión, mientras tomaba su teléfono para revisar su conversación con el europeo logrando encontrar el mensaje.
- Ah, sí. He vuelto a casa, me sentía mal. - Mintió, la dupla americana lo dejó pasar, pero el argentino aún tenía cierta inquietud. Ya había notado que el francés estaba raro, callado y hablando con un tono de voz ciertamente desanimado.
Aún así pensó hablarlo luego, no quería empezar a acusarlo frente a un tercero además de que podría ser incómodo para todos, así que simplemente lo dejó ir momentáneamente.
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