Capítulo veintidós.

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Cierto híbrido de conejo finalmente había despertado, no supo cuántas horas durmió, pero fueron las suficientes para despertar con bastante ánimo, se levantó de la acogedora cama sintiendo de inmediato un aire fresco, quiso volver a acostarse, pero desistió ante el pensamiento.

Salió de su habitación yendo directamente hacia la cocina, encontrándose con la figura del ente, quien volteó a verlo tan pronto lo escucho.

— Buen día, conejito, ¿dormiste bien? — Preguntó con un tono amable, volviendo su atención a la cocina, preparando algo que Conter no lograba descubrir hasta que olfateo.

— Buen día, ¿qué hora es? — Cuestionó, acercándose hasta quedar al lado del mayor, observando como este preparaba café con unas tostadas. — ¿Vas a desayunar? Debe ser temprano. —

— Quisieras, son la una de la tarde. — Conter frunció el ceño con confusión ante la respuesta. — El desayuno es para el osito y para ti, ya empezaba a preocuparme por si estabas vivo. —

— Espera, ¿Spreen sigue dormido? — Ladeó la cabeza sin despegar su vista del rostro contrario, para luego apartarse para no estorbarlo.

El francés negó con la cabeza, dejando a un lado dos tazas de café, junto a unas tostadas. — No, ya lo desperté y ahora se está bañando, aunque lo desperté hace nada. —

— Sí, por tu culpa tengo sueño, Shadoune. — Se integró a la conversación cierto osezno, quien solo traía una toalla en su cintura, captando la atención de los otros dos. — ¿Qué? —

— Conter tú pon la mesa, voy a vestir al osito. — Le regaló una sonrisa amistosa al contrario antes de acercarse al azabache para arrastrarlo hacia la habitación.

Bien que te gusta verme sin nada. — Afirmó el osezno mientras era llevado, sacándole unas risas al híbrido de conejo gracias a la cómica escena que hacían los otros dos.

Conter atinó por hacerle caso al europeo y poner los alimentos que él mismo preparó sobre la mesa, mientras que la parejita seguía en la habitación.

— Te vas a resfriar si sigues andando tan desabrigado. — Regaño Shadoune al osezno, quien se seguía vistiendo, sintiendo la mirada fija del ente en él.

Sonrió divertido, antes de darle la espalda al mayor y apoyarse sobre un mueble, tirando sutilmente sus caderas hacia atrás para luego mover las mismas un poco, al igual que su cola híbrida.

— ¿Y si me desvestís vos? ¿Te vas a quejar? — Propuso con la única intención de provocar y molestar al contrario, acercándose a este, con esa sonrisa traviesa y juguetona aún presente. El mayor no dijo nada, reservándose las palabras. — Esa idea si te gusta, ¿eh? — El osezno se estiró un poco uniendo sus labios con los ajenos en un tierno beso.

Shadoune correspondió sin problema, disfrutando el poder saborear los labios ajenos, luego de unos segundos rompieron el contacto, ambos levemente sonrojados, rieron a la par con vergüenza por los melosos que se empezaban a comportar.

— Si te resfriás no podré besarte, ¿quieres eso? — Amenazó Shadoune, Spreen negó con la cabeza antes de apartarse para poder abrigarse mejor. — Deberíamos salir, quiero tener una cita. —

Las orejas del híbrido se movieron con interés mientras que sus ojos brillaron, nuevamente se acercó al contrario, rápido sin dudarlo.

— Sí, por favor. — Rogó, para luego salir de la nube de sueños. — Pero está Conter… — Shadoune suspiró, acariciando con cuidado la mejilla del menor.

— Bueno, es nuestro hijo adoptivo, le compramos algo mientras nosotros disfrutamos. — Se encogió de hombros, sin tener en claro que podrían llegar a hacer.

Fotos - Shadreen.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora