Era de mañana, las nueve y media de la mañana y el ente ya llevaba despierto hace unos treinta minutos pero sin levantarse de su cama, aún sin familiarizarse con su vivienda temporal atentó a sí el argentino se despertaba y levantaba. Cosa que a su suerte paso, logrando escuchar una puerta abrirse y movimiento en la cocina.
Sin esperar más se levantó finalmente y fue hasta donde provenían los ruidos, encontrándose con la figura del argentino quien llevaba una remera larga que cubría un poco menos que la mitad de sus muslos, mientras que en la parte inferior solo poseía sus boxers.
— ¿Sí sabes que ahora no estás solo? — Rompió el armonioso silencio que había, provocando un pequeño brinco del susto al menor.
— ¿Lo decís por como voy? Es mi casa después de todo, tampoco ando desnudo. — Respondió con voz ronca restándole importancia, a la par que agarraba su pava y la cargaba con agua para acto seguido ponerla al fuego.
— No me desagrada de todos modos, pero es ciertamente tentativo. — Admitió, acercándose al contrario quedando atrás de este mirando sus movimientos, tomando la remera del otro y levantandola para poder ver más.
El argentino gruñó, bajando su ropa y suspirando en lo que seguía preparando su mate, apartándose del ente para poder moverse con comodidad.
— ¿Qué haces? — Preguntó el ente, mirando como el argentino terminaba de preparar aquella infusión tomando de la misma con una bombilla.
— Tomo mate. — Habló al acabar de tomar, volteando su cuerpo hacía el contrario analizando de arriba a abajo. — Me decías que sí sabía que ahora no estoy solo y vos andas casi sin nada, sos un cara rota. — Se quejó por la carencia de ropaje del otro, siendo que iba únicamente con su ropa interior. Miraba descaradamente hacía abajo, sonriendo levemente para luego suspirar — ¿Vos vas a desayunar? —
— Oh si, ¿tienes café? — El argentino se limitó a asentir, dejando su mate a un lado y luego sonrió levemente.
— Voy a darte un tour por la cocina, así sabes donde encontrar todo. Además vas a tener que cocinar vos así que es mejor que lo sepas. — El ente asintió con la cabeza y poco después el argentino empezó a explicarle dónde estaba todo y como tenía que hacer para usar la cocina, el francés entendió sin problemas así que ahí mismo se preparó un café. — Siempre que quieras prepararte algo hacelo, no hay problema. —
— No creo poder, sentiría que ando demasiado confíado, dame mi tiempo. — Soltó una suave risa mientras que el osezno rodeaba sus ojos dejándolo algo confundido.
— Puedo esperarte todo el tiempo del mundo, conejito. — El ente no pudo evitar reírse, acercándose al osezno y tomándolo por el mentón, sonriéndole con cariño.
— ¿Sabes qué tienen en común la palabra celoso y caprichoso? — Pregunto de la nada, el osezno se limitó a negar ciertamente desconcertado por la pregunta. — Ambas palabras contienen "oso" al final. — El híbrido bajo sus orejas, desviando la mirada con cierta molestia. Se apartó del más alto para poder volver a tomar su mate con tranquilidad, sin tener ánimos de hablarle al europeo. — Eres tan difícil de entender, lo adoro. — Rió en voz baja, llevando sus manos a su taza de café para beber el mismo disfrutando aquél amargo gusto que tanto le gustaba.
— ¿Lo adoras? — Miró confundido el híbrido animal ante tal peculiar halago, sin entender el porqué adoraría algo así.
— Eres un mundo por descubrir y yo amo explorar. — Sonrió coqueto acercándose nuevamente al osezno quién desvío la mirada, un leve sonrojo carmesí coloreaba las mejillas de este último, se sentía completamente nervioso ante la cercanía.
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Fotos - Shadreen.
FanfictionAU | Donde Shadoune ve fotos lindas de un chico en su celular, quedando flechado casi al instante. Mientras que dicho chico coquetea con un desconocido al recibir un mensaje cualquiera. Si la historia llega a los streamers será borrada de forma per...
