Capítulo cartoce.

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Luego de unos días de lluvia, finalmente las nubes se dispersaron dejando un hermoso cielo despejado y un pronóstico de día soleado para los días posteriores, eso fue una buena noticia tanto para el ente como para el osezno. Quiénes ya deseaban poder salir juntos por varios lugares, emocionados ante la idea de una cita.

Era temprano por la mañana y ambos chicos estaban alistándose para salir, ambos llevaban algo no demasiado llamativo y cómodo, en especial abrigado puesto que el clima lo requería.

— Hey, chiqui. — Spreen terminó de atarse los cordones de su zapatilla y levantó la mirada encontrándose con la del ente, quién le sonrió cariño. — ¿Deberíamos ir a alguna casa de cambio? Tengo unos euros que no creo que sean útiles para comprar tal cual. — Las orejas del osezno se movieron al escuchar aquello, sonriéndole juguetón y entrecerrando un poco sus ojos. — Qué interesado eres. — Bufó el ente.

— Cobro bastante la hora, lo más caro son los sentones pero puedo hacerte un descuento… y otras cosas. —  Shadoune soltó una suave risa, aprovechando que el argentino se encontraba con una muy clara desventaja de altura al encontrarse sentado, sujetándolo por la barbilla y dando unos pasos hacía delante.

— ¿Por cincuenta euros que haces? — Claramente le siguió el juego, Spreen bajó su mirada colocando sus manos en los muslos de Shadoune, apoyándose de estos y mirando al frente. Acarició suavemente, pasando sus pulgares delicadamente sobre la zona de la entrepierna.

— Bueno… tal vez podría. — Hizo una pausa, mordiéndose el labio inferior levantando su mirada chocando con aquellos ojos carentes de pupilas. — ¿Darte un beso y un abrazo? Y estoy siendo generoso al darte el beso. — Sonrió burlesco apartándose del ente, para poder pararse, estirándose un poco en el proceso.

— No me quiero imaginar lo que cuestan esos sentones, precios bastante elevados los tuyos. — Rió acercándose al osezno colocando sus manos sobre la cintura del mismo para sujetarlo firme.

— Lo que es de calidad vale más, si querés precios baratos pregunta por Conter. — Bromeó, colocando sus brazos alrededor del cuello de Shadoune para poder unirse en un beso corto.

— Ese beso supongo que es igual a cincuenta euros menos en mi cuenta bancaria, ¿no? — El osezno negó, volviendo a darle otro beso para después apoyar un dedo sobre los labios ajenos.

Ese si son cincuenta euros, el primero era una muestra gratis. — Guiñó un ojo mostrándose coqueto, Shadoune apretó el agarre que tenía en la cintura ajena para luego susurrarle al oído.

— ¿Y la prueba gratis de los sentones? — Cuestión, el contrario se limitó a morderse el labio inferior y tomar distancia. Para buscar lo último que necesitaba en un cajón, sintiendo la mirada del francés clavada en él, también notó cuando se acercó pero lo ignoró hasta que sintió un agarre delicado sobre su cola de oso, soltando un quejido. — Parece que la idea te agradó, porque tu colita no dejaba de moverse. —

— Ese también puede ser síntoma de la ansiedad. — Habló con cierto tono que lo hacía aparentar ser más listo de lo usual. — De todos modos ahora no haremos nada raro, mañana puede ser… —

El mayor rió dejándole un beso en la nuca y apartándose para buscar sus cosas, ninguno llevaría mucho más que lo básico para salir de casa como dinero, sus teléfonos y documentos de identificación.

Unos diez minutos después ya salieron del edificio, decidieron viajar en auto hasta el centro de la capital para de ahí empezar a explorar la ciudad. Nuevamente el viaje fue silencioso para el francés, mientras que el argentino hablaba sin problema con el conductor de temas varios.

Los dejó cerca del centro y luego de pagarle se encaminaron a una casa de cambio cercana, ambos chicos andaban juntos sin llegar a agarrarse de las manos pero aún así las rozaban. Ya con bastante dinero encima Spreen decidió ser el que se encargué del mismo para evitar que el francés gaste de más.

Fotos - Shadreen.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora