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"¡Gryffindor!"

Alexandra, de once años, sintió que el corazón se le caía a los pies cuando oyó al sombrero anunciar su colocación en la casa. Miró a Draco, que estaba sentado en la mesa de Slytherin, y él frunció el ceño.

Lentamente, Alexandra se dirigió al final de la mesa de Gryffindor, asegurándose de sentarse sola. Sin embargo, eso no duró mucho. En cuanto empezó el banquete, Alexandra se encontró con una nueva compañía.

"Soy Fred Weasley. Este es mi hermano, George", sonrió Fred, presentándose a la chica.

"Tenemos un hermano que está cursando su primer año sentado justo en el otro extremo de esta mesa, por si quieres unirte a nosotros", ofreció George. Alexandra negó con la cabeza. Había oído a Lucius hablar entre dientes de los Weasley en múltiples ocasiones, y una sensación en la boca del estómago le decía que los evitara.

"Muy bien, entonces. Supongo que tendremos que acompañaros", sonrió Fred una vez más, preparándose un plato mientras la chica le observaba. "Una celebración es mejor con algunos amigos, ¿no?".

"Yo tengo amigos", afirmó Alexandra a la defensiva, mirando al otro lado de la habitación para ver a Draco ya preocupado por la gente que le rodeaba.

"Slytherin, ¿eh?" preguntó George. "Desafortunado, en mi opinión. Los Slytherin y los Gryffindor no se llevan precisamente bien aquí en Hogwarts. Quizá lo que necesites sean nuevos amigos".

"Vaya manera de ser directo, George", frunció el ceño Fred, notando el cambio tan drástico en el humor de la chica.

"Tiene que enterarse de alguna manera", George se encogió de hombros, sin ver lo malo de su afirmación. Alexandra no le creyó al principio, pero al día siguiente le dio la razón.

Alexandra vio a Draco sentado solo en una mesa mientras esperaban a que llegara su profesor de Transfiguración, y decidió sentarse con él. Sin embargo, otro Slytherin se le adelantó.

"¿Qué crees que estás haciendo?" Preguntó el chico, riendo entre dientes. Alexandra frunció el ceño cuando Draco se rió con él. "Vete ya".

"Puedes sentarte conmigo", se ofreció una chica que Alexandra reconoció del tren. Alexandra echó una última mirada a Draco antes de dirigirse al asiento vacío. "Me llamo Hermione Granger".

"Alexandra", presentó Alexandra, tomando asiento. Hermione mantuvo la mirada fija en la chica, esperando a que terminara su presentación. Alexandra no se había dado cuenta al principio, pero continuó una vez que lo hizo. "River. Alexandra River".

"Siento que hayan sido tan groseros. Conmigo tampoco han sido precisamente educados. Hay que ignorarlos, supongo", explicó Hermione.

"Buenos días, clase", presentó el profesor, entrando en el aula.

"Es la profesora McGonagall. He oído que es una animaga".

Alexandra no estaba prestando atención a Hermione, y ni siquiera se dio cuenta cuando su profesora se transformó en gato. Lo único en lo que podía pensar era en que su mejor amigo de repente no quería saber nada de ella. Draco era todo lo que tenía ahora que sus padres habían muerto, y lo estaba perdiendo a él también, todo por una colocación en una casa.

3. Anchor ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora