VI

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Capítulo 6

Kaali dejó su copa muy lentamente. Meera pensó que estaba reaccionando como si no se creyera lo que acababa de oír.

O tal vez había oído demasiado bien y la noticia no era precisamente bienvenida.

Meera se preguntó entonces por primera vez la alternativa de un compromiso simulado en vez de un matrimonio real. ¿Es que había esperado que ella la aceptara?

—Por supuesto, si has cambiado de opinión... —le dijo—. Yo no te culparía.

Estos últimos dos días no he sido precisamente la mujer modelo a la que le propusiste matrimonio. ¿Recuerdas? La persona sólida, inteligente y práctica que creías que era yo.

—No he cambiado de opinión. Solo quiero estar seguro de que sabes lo que estás haciendo. Y por qué. Y deja que te diga una vez más que casarte conmigo no es una condición para que te ayude con los gastos de hospital de tu madre.

—Porque no eres un chantajista, ya lo sé. Ya hemos hablado de esto.

—Pero no de esta variación en particular. No quisiera que pensaras que, dado que voy a financiar esos gastos, la mejor manera de pagarme sería venderte a mí.

—Teniendo en cuenta lo que va a ser la factura del hospital... Francamente, Kaali, no creo que yo valga tanto.

Lo miró a los ojos y no le extrañó ver el destello de diversión en ellos. Lo que sí la sorprendió fue ver cómo todas sus facciones parecieron suavizarse con esa sonrisa. Nunca antes lo había visto tan relajado. Kaali extendió entonces hacia ella las dos manos por encima de la mesa y le dijo:

—¿Socios?

Meera dudó solo una fracción de segundo antes de unir sus manos a las de él.

—Socios —susurró.

—Muy bien. Entonces solo tengo que contarte el resto.

Eso le sonó muy raro y trató de apartar las manos, pero él se las sujetó.

—¿Qué has querido decir?

—La verdad es que no mucho. Solo que tu madre ha puesto la fecha de la boda para tres días después de su operación. Sin duda, habría preferido que fuera antes, pero en esta ciudad se necesita un cierto tiempo para conseguir una licencia de matrimonio.

Meera se quedó boquiabierta.

—¿Tres días?

—Sospecho que ahora mismo ya habrá hablado con los que se encargarán de la comida y estará buscando una banda para que toque en la boda.

—Pero no puede...

—Yo diría que ha estado bien que se lo dijeras. ¿Qué pasa Meera? Yo creía que querías que tu madre no pensara en su estado de salud.

·

La sala de espera era tan incómoda como todas, pensó Meera. Tenía toda la mañana por delante y ya le habían dicho que una operación tan delicada como esa podría tardar horas.

Cuando se llevaron al quirófano a su madre, ella se había limitado a decirle que se alegraba de lo suyo con Kaali, nada más. Meera se había sentido aliviada de que no hubiera dicho nada de la boda.

Mientras hojeaba una revista, sintió más que vio cuando entró Kaali, por las reacciones de la gente que la rodeaba. Era como si hubiera entrado alguien importante y sucedía siempre que él entraba en algún sitio. La sorprendió la oleada de gratitud que sintió cuando lo vio allí. No se había esperado que fuera al hospital esa mañana y ella no se lo había pedido, sabiendo todo el trabajo que tenía encima.

Una cuestión de negocios.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora