Días después del festival, todo estaba tan extraño entre Joaquín y Emilio.
La incomodidad que sintieron ese día al regresar juntos al campus, con un silencio vacío siendo su compañía, fue lo suficiente para acabar con la poca embriaguez que tenían.
Emilio no podía ni dirigirle la mirada al omega, se sentía apenado, dolido por su propia decisión, pero consideraba que era lo mejor, no quería lastimarlo. Simplemente no estaba listo para una relación seria y no sabía cuándo lo estaría, sabiendo eso no podía condenar a Joaquín a que lo esperara por siempre, eso es egoísmo.
Joaquín tuvo que buscar consuelo en uno de los sanitarios, luchaba contra ese sentimiento de rechazo, reprochándose a sí mismo, no debía de estar llorando, porque sabía que Emilio, en primer lugar, solo era un amigo y segundo... el alfa no buscaba relaciones serias. En que estúpido momento pensó que él sería la excepción, esa excepción de Emilio.
Lloró por frustración y también porque en el fondo sabía que Emilio le interesaba como pareja, en cierto momento llegó a considerarlo su destinado, pero debía afrontar la realidad y en esa realidad ambos solo tenían una amistad.
Las horas de trabajo donde obligatoriamente coincidían, se evitaban, como si intentaran borrar algo que en secreto ambos recordaban cada día. El vago recuerdo del roce de sus labios, las suaves pero necesitadas caricias... y de forma inevitable, aquel preciso momento en que Emilio había terminado con esa ilusión.
Emilio se sentía culpable porque en verdad quería a Joaquín, tal vez no de la forma correcta, pero lo quería y lo necesitaba en su vida. En esos breves momentos donde observaba a Joaquín cumplir con sus actividades, solo podía admirar lo hermoso y perfecto que era. Ocasionalmente pensaba en lo increíble que sería tenerlo como su omega, dedicarle su vida y entregarle la mejor versión de sí mismo para hacerlo feliz. Pero en el fondo sabía que él no podía ser ese alfa merecedor de un omega tan único como lo era Joaquín.
El distanciamiento entre Joaquín y Emilio no pasó desapercibido por quienes los rodeaban, en especial de una beta que parecía muy feliz por ello. De una forma oculta, Selena no mostraba su molestia por el acercamiento que ella misma había iniciado, pero ahora le complacía ver que ya no parecían cercanos. Ella, incluso ignoró el porqué, Joaquín usó suéteres de cuello alto por unos días.
En una de las clases prácticas, Selena le había mencionado a Joaquín que se sentía más conectada a Emilio, mucho más que antes. De alguna forma, el omega no percibía ni una sola gota de malicia en las palabras de la chica, de hecho pensaba que talvez todo lo ocurrido con el alfa, era necesario para entender que ambos no estaban destinados a estar juntos, pero quizá selena si era la indicada y de alguna manera -después de lidiar con su magullado corazón- podría ser un amigo de ambos, sin ser mal tercio por supuesto.
Ese día en el trabajo, Joaquín y Emilio quedaron solos momentáneamente, el omega se encontraba en el área de atención al cliente cuando entró aquel muchacho que venía regularmente por el mismo pedido y siempre le daba algunos elogios o compartía con él algunas anécdotas de su día. Emilio observaba a un animado Joaquín hablar con ese alfa, mientras preparaba un pedido.
Emilio ni siquiera intentó ocultar ese gruñido que soltó al escuchar a ese chico despedirse con un ' Que tengas una buena noche, corazón. Nos vemos mañana ' Realmente le había molestado, bastante, demasiado a decir verdad y más cuando notó esa sonrisa apenada en el rostro de Joaquín.
"Joaco... ¿todo bien?" se acercó a preguntar con el ceño un poco fruncido.
" Si " dijo con simpleza, mientras limpiaba el mesón.
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"MI MEJOR AMIGO" OMEGAVERSE (J.E).
FanfictionEmilio es un alfa que no busca relaciones serias, de tal forma que en el campus de la Universidad, la mayoría de estudiantes lo conocen por ello. un día llega hasta la habitación del Omega que conoció en una fiesta, pero se equivoca de persona. Jo...
