Epílogo

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*Advertencia: Joaquín como mami, por si no te gusta esta denominación.*







-Cachorro... -murmuró Joaquín contra la mejilla de su bebé, dejando un pequeño beso,-  es hora de despertar.





-Mmm... -removiendose entre su colcha estampada de Lilo y Stitch, mami... no -intentó hacerse el dormido, pero Joaquín se acercó nuevamente y comenzó a dejar múltiples besos en las mejillas de su cachorro, -  cosquillas... -dijo riendo.






-¡A levantarse campeón! -Joaquín lo alzó en brazos, papá está preparando unos ricos waffles con fruta. -el bebé frotaba sus ojos con sus manos, acompañado de un pequeño bostezo.




Joaquín no pudo resistirse de no besar la cien de su niño, de hecho nadie se podía resistir ante el pequeño, pues era adorable, para su esposo y para él, Emilio Joaquín era su más valioso tesorito.



Ese lindo Omega de tres años, con rizos castaños, mejillas regordetas con hoyuelos, ojos Cafés como los de su padre, finos labios y nariz de botón como su mami Joaquín, era la combinación perfecta.




Joaquín y Emilio, amaban al pequeño Emilio con todo su corazón.





Cuando el cachorro llegó a sus vidas, tuvieron que afrontar las dificultades de ser padres primerizos, tenían miedo de lo más mínimo y paraban más en el hospital que durmiendo, que si una pequeña roncha, una leve tos o un solo mínimo cambio en el bebé los llevaba a consultar con un doctor, pero con la ayuda de familiares, quienes les transmitieron sus experiencias con niños, pudieron acoplarse a una cotidianidad más tranquila.






Su reincorporación al trabajo, en el caso de Joaquín, fue difícil al inicio, ya que trabajar en una cocina llega a ser demandante por todo el ajetreo que significa cumplir con todos los pedidos de los clientes y todos los peligros que se encuentra en una cocina. A pesar de tomarse un tiempo de descanso, regresar a sus labores formaba una parte esencial de Joaquín, ya que amaba su profesión, así que, cuidar de Mailo era una actividad que ambos padres acordaron compartir por igual.





Los familiares de ambos, así también sus amigos los ayudaban en aquellos días difíciles donde no podían cuidar al bebé, pero con el tiempo Emilio había tomado la decisión de llevar a Emilio a la oficina; los primeros días fueron difíciles no solo porque su cachorro no quería despegarse de Joaquín y su Omega terminaba sintiéndose un mal padre por "abandonar" a su hijo, así que el Alfa terminaba abrazando y marcando con su aroma a sus dos amores, susurrandole cariñosamente a Joaquín que era un excelente papá y que solucionarían cada dificultad, juntos y que todo estaría bien.





La primera semana, si fue caótica para Emilio, pero poco a poco, todo tomó su lugar y su pequeño Omega si que ayudaba bastante al ser un niño tranquilo; el Alfa tenía de todo en su oficina, desde un corralito para bebés, juguetes, un cambiador de pañales y todo lo necesario para cuidar de Mailo.




De hecho, todos en la oficina le tenían cariño al pequeño Omega, tal vez desde aquel inconveniente que tuvo Emilio, donde una reunión de improviso, obligó al Alfa a llevar a Mailo cargado en una mochila especial para bebés. Y en la mesa de esa gran sala todos pensaban que el ruido no tardaba en llegar, pero se equivocaron, el cachorro se mantuvo tranquilo, solo observando todo a su alrededor con ojos curiosos, mientras su padre explicaba unas gráficas en el proyector.





Al finalizar aquella reunión todos los presentes se retiraron, felicitando al nuevo papá de la compañía. Emilio se sintió tan orgulloso por el buen comportamiento de su cachorro que cuando lo tuvo en brazos, el Alfa juraría que su bebé le correspondió el gesto de chocar los cinco cuando le dijo: "¡Bien hecho cachorro, papá está muy orgulloso de ti!", pero Mailo solo había balbuceado sin dejar de verlo a los ojos.







"MI MEJOR AMIGO" OMEGAVERSE (J.E). Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora