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Una vez dentro del departamento de Joaquín, aconsejó a Emilio darse una ducha para relajarse un poco, él hizo caso al instante.

Al salir del cuarto de baño, el panorama en general se iba aclarando, notando ciertos detalles que en su momento ignoró, como: el hecho de que Emilio tenía una muda de ropa doblada sobre la cama, lo cierto era que incluso tenía un cajón propio en el closet del omega y lo mismo pasaba con Joaquín en el armario de Emilio.

Desde años atrás, específicamente desde que Joaquín terminó la universidad y se mudó solo, Emilio y Joaquín vivían una vida de casados sin que se dieran cuenta.


Emilio estaba saliendo del cuarto de Joaquín, vistiendo una camiseta y unos pants negros, Joaquín estaba en la cocina preparando un poco de té para ambos, vistiendo un camisón grande que cubría sus piernas hasta un poco más arriba de las rodillas.



El ambiente era un poco indescifrable. Silencio, a la espera del más mínimo atisbo de un sonido cualquiera, pero tanto Joaquín como Emilio solo estaban ahí, sentados juntos, lado a lado en el sofá, tomando de su té y observando la lluvia que había comenzado a caer mojando los ventanales.

El sonido de la precipitación acuosa aumentaba, de lo que parecía un murmullo a lo que aparentaba abrir paso a una tormenta.



Pero tal cual marcaba la naturaleza misma de la vida, si quieres encontrar un arcoíris debes atravesar la tormenta.

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Los minutos parecían eternos a lo contrario de las gotas de lluvia que caían con fiereza.

Ellos observando la lluvia después de terminar con sus bebidas calientes.

Es ahora o nunca se decía a sí mismo, pero Joaquín habló primero.

"¿Recuerdas el funeral de mi tía abuela?"


La instantánea sonrisa de Emilio y un asentimiento de su parte, era la respuesta, claro que recordaba ese día.


La tía abuela de Joaquín había muerto por la vejez, la mujer no era muy apreciada casi por nadie de la familia, más que todo por el pensamiento retrógrada que tenía, para ella las relaciones entre hombres o mujeres era una aberración. La señora había muerto en completa soledad.



Emilio conoció a la mujer solo una vez, en una de las reuniones de la familia Bondoni, pero nunca llegó a establecer plática con ella al igual que Joaquín, por eso, asistir al funeral, era puro compromiso.


Pero ese día si lo recuerdan como una anécdota especial después de todo, aunque con un sabor amargo al final.



La familia hizo una recepción familiar luego del entierro, en la hacienda de la señora, porque sí, la tía abuela era asquerosamente pudiente en términos económicos.




Después de permanecer horas sentados sin nada que hacer más que observar cómo los asistentes parecían más interesados en el buffet, salieron de la casa y solo caminaron por la enorme hacienda que prácticamente estaba casi abandonada desde hace tiempo. La tía abuela era tan tacaña que no tenía personas que le ayudaran con el mantenimiento del lugar.



Caminaban por los jardines que no tenían una sola flor, cuando una lluvia torrencial cayó repentina, Emilio comenzó a buscar un lugar para refugiarse, se habían alejado bastante a Joaquín pareció no importarle, tenía las manos extendidas, como si intentara atrapar las gotas de agua.


"MI MEJOR AMIGO" OMEGAVERSE (J.E). Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora