Faltaban dos días para la boda, Emilio preguntándose por cuanto tiempo el omega seguiría con esta pésima broma. Algo en su pecho le decía que todo era una farsa y que Joaquín desistiría en cualquier momento, pero no pasaba nada, los planes seguían en pie.
Después de aquel día en esa boutique, fue realmente un milagro que el celo de Emilio no se adelantara. Sentía las primeras señales invadir su cuerpo, pero pudo controlar a su alfa, lo suficiente para que con Joaquín pudieran salir de ese lugar con las compras. Se habían ganado una llamada de atención, pero al final de todo, y para su mala suerte, nada pasó.
Emilio no estaba preparado para este punto, de todas las cosas resaltadas en el itinerario, organizar la despedida de soltero era de lo más difícil según él. Joaquín le hacía indirectas, diciendo que no estaría en desacuerdo con ir a un bar solo para omegas, uno de aquellos donde ofrecían shows de entretenimiento, especializados en sensuales bailes de caño realizados por alfas y betas atractivos. También le mencionó que, en esos lugares, en caso de haber una despedida de soltero, al novio se le ofrecía un obsequio de cortesía. El todavía soltero debía elegir entre tres cartas que se le dieran y las opciones marcaban: striptease privado, masaje corporal con aceites afrodisíacos o el conocido sushi corporal con frutas y dulces.
Joaquín estaba deseoso por participar en alguna de esas actividades desde que escuchó a una de sus compañeras de trabajo, elogiar el buen servicio del pub al que había asistido. Emilio solo gruñía ante la idea.
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No sabía que esperar para esa tarde, Emilio fue conciso al demostrar su desacuerdo con la idea de asistir a un bar, pero le había prometido que tendría una buena despedida de soltero. Joaquín no tenía ni idea de lo que encontraría al llegar al salón que Emilio le había indicado, pero lo que encontró al llegar fue lo más... lo más... inesperado.
¿Qué diablos? pensó Joaquín, cuando había llegado al salón en compañía de Nicolás. Todos sus compañeros y amigos gritaron ¡Sorpresa!
"En los rostros de los participantes se notaba la incertidumbre y hasta un poco de risa contenida, mientras Emilio... o sí, el alfa estaba de pie a un costado, sonriente y aplaudiendo satisfecho por su inigualable sorpresa.
"¿Feliz cumpleaños, Joaco?" le comentó Nicolas en un susurro para luego soltar una risita.
"Shh..." respondió Joaquín, aunque él pensaba exactamente lo mismo. Parecía un cumpleaños, pero más cercano a una ¿tarde de té?
Había una gran mesa con sus respectivos lugares, otra mesa llena de bocaditos y frutas, con una fuente de chocolate en el centro. La decoración era en tonalidades azul pastel, algunos globos, centros de mesas, flores blancas, champagne y una mesa donde estaban unos preciosos envases de cristal con una orquídea azul moldeada en porcelana fría en su interior, eran los regalos para los asistentes, un recuerdo de la despedida de soltero de Joaquín.
Todo estaba muy bonito, no lo podía negar, pero solo parecía una reunión para tomar el té y eso fue lo que hicieron una vez comenzó todo. Los presentes comieron y bebieron en medio de pláticas ambientadas por música tenue. Lo más picante de la fiesta, si se puede decir así, fueron los regalos, desde la más delicada y sexy lencería, juguetes sexuales y demás.
Pasó un tiempo hasta que Emilio anunciara la actividad para terminar esa placentera tarde.
Que sea un sexy alfa en uniforme de policía, le comentó su madre a su hijo, porque sí, Emilio había invitado a la madre de Joaquín.
Cuando las puertas del salón se abrieron, Emilio presentó a Mhoni Vidente, una adivina, su especialidad, la lectura de cartas del tarot.
Los omegas en la fiesta sonrieron amables pero un poco decepcionados, aun así, por turnos, quienes querían, hablaban con la adivina y algunos se iban retirando del lugar después de despedirse del anfitrión.
"Ven, cariño." llamó la adivina a Joaquín, él se acercó y tomó asiento. Sin invitación, Emilio se sentó a su lado. El omega no dijo nada, talvez la mujer diría algo interesante.
La adivina mezcló las cartas, hizo que Joaquín corte la baraja y de este corte sacó tres cartas colocándolas boca abajo en una fila "Veamos..." dijo volteando la primera carta "La carta del loco, cariño... esto indica que siempre estuviste conectado a una persona que no busca relaciones serias.
"Lo sé, pensó Joaquín. Emilio se removió en su silla, nervioso, sintiéndose tal vez, expuesto.
"La carta de la rueda" continuó al voltear la segunda "Esta indica paciencia y momento oportuno, pero en tu caso, significa que ya esperaste por mucho."
Esas palabras llegaron con un poco de tristeza. Lo sé, ambos sabemos, pensó.
"El Sol... cariño, aquí dice que ya encontraste a tu compañero. Esta carta significa unión duradera y matrimonio." Joaquín sonrió.
Emilio frunció el ceño.
"¿Cómo es eso posible?" preguntó el alfa con cierta molestia en su tono de voz. No quería pensar en que 'el intruso' era el destinado de Joaquín. La adivina lo miró con intriga, incluso miró a Joaquín con una expresión de: ¿Él no lo sabe?
"¿Te interesa una lectura?" ofreció ella.
"Sí, le interesa." respondió Joaquín.
"No lo creo." se negó el otro.
"Yo creo que sí. Interrumpiste mi lectura, así que no tienes opción." lo miró amenazante, así que Emilio aceptó y siguió la misma dinámica hasta que su lectura comenzó.
"La carta del diablo, un alma libre de ataduras, relaciones pasajeras. ¿Miedo al compromiso?" cuestionó, Emilio desvió la mirada "La carta del emperador" continuó "Encontraste a la persona con quien tendrás una relación estable." Joaquín solo escuchaba como si ya supiera todo eso "Por último... ¡Oh , vaya!" exclamó, llamando la atención de ambos "La carta de la luna, tú también ya encontraste a tu compañero." lo sé, contestó Emilio para sí mismo.
"Ustedes dos son destinados." concluyó la mujer "Esto no pasa seguido, valora que tu alma pudo encontrar a su otra mitad y no pierdas más tiempo." aconsejó a Emilio.
"Creo que se equivoca, de lo contrario, no tendría que haber organizado la despedida de soltero para mi destinado." dijo con amargura.
"Sí, él tiene razón." habló Joaquín, sintiéndose herido "Emilio no es tan tonto para no reconocer a su destinado por años. Se equivocó señorita, nosotros no somos nada más que amigos. Gracias por la lectura." se levantó para luego alejarse a toda prisa. Recordó aquella noche de ese festival y no quería ponerse a llorar.
"¡Joaquín, espera!" gritó al seguir sus pasos .
"Se acabó, todo... la fiesta. Debo irme"
"¿Podemos hablar?"
"¿De que, hay algo que quieras decirme? " no hubo respuesta inmediata "Lo supuse, gracias por la fiesta de té, me voy."
Habían pocas personas restantes así que Joaquín se despidió de todos agradeciendo su asistencia. Antes de marcharse quería comprobar que sus facciones no demostrarán lo afectado qué estaba, así que entró al sanitario.
"Joaco... ¿Estás bien? " dijo Nicolas, entrando al cuarto de baño.
El omega se miró en el espejo, se halagó así mismo por lo hermoso que lucía, inhaló profundo y habló: "Nicolas, nos vamos a un bar para omegas." decretó con firmeza en su voz.
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"MI MEJOR AMIGO" OMEGAVERSE (J.E).
FanfictionEmilio es un alfa que no busca relaciones serias, de tal forma que en el campus de la Universidad, la mayoría de estudiantes lo conocen por ello. un día llega hasta la habitación del Omega que conoció en una fiesta, pero se equivoca de persona. Jo...
