-Rusia-
- Señor - mi secretaria abrió la puerta con delicadeza - KGB esta de regreso.
Levante la cara de mis papeles, ¿tan rápido había conseguido la información?; digo, si es un hombre muy listo pero dos días era muy poco tiempo.
- Pero me dice que quiere verlo en su dormitorio - continuó, tomándose mechones de cabello y peinándose.
- Bueno, espero que lo que traiga sea bueno - deje los papeles en la mesa, listo para dirigirme hacia él.
La secretaria me detuvo antes de que saliera por la puerta con una sonrisa bastante forzada, ya me estaba dando la espina de que algo estaba mal.
- ¿Que sucede Irina? - puse las manos en la cintura, observando su cara retorcerse en una mueca seria.
- Nada nada solo... tu tranquilo ¿okay? - me dejo pasar poniendo ambos pulgares arriba con esa misma sonrisa torcida - ¡Tu puedes!.
Pase de largo confundido, que reacción mas poco usual.
Ojalá no sea nada malo.
Camine por los pasillos hasta toparme con la silueta de KGB dando vueltas en círculos enfrente de su cuarto. Parecía un hámster en una rueda con dos kilos de cocaina encima.
Cuando se dio cuenta de mi presencia, se detuvo y puso las manos atrás de él con la cara llena de sudor y otra mueca similar a la de Irina
- ¿SEÑOR COMO LE VA? - me gritó para luego aclararse la garganta.
- Okay ya van dos personas que actúan raro - cruce los brazos - ¿Que esta pasando?.
Sus ojos se salieron de sus órbitas mientras carraspeaba y miraba a todos lados
- Okay pero promete no enojarte - me sonrió nervioso.
Ahora ya me estaba frustrando, pero si actuaba como si no, hablaría más rápido
- Si no me dices que está pasando, me voy a enterar de una u otra forma.
- Si pero promete no enojarte - repitió forzando más la sonrisa.
- ¿KGB QUE HICISTE? - di un paso al frente enojado.
- Okay puede ser que haya encontrado a México y la fui a buscar y como ella no se quizo venir conmigo le pegue en la nuca y la traje aquí - hablo rápido sin respirar, hasta detenerse, tragando saliva.
Me quede atónito a lo que me dijo, tarde un poco en digerirlo hasta que las palabras "México" y "aquí" conectaron.
Sentí los vellos de mis brazos levantarse y mi corazón queriéndose escapar por mi garganta
- ¡¿SECUESTRASTE A MÉXICO?! - lo tome de la playera.
- No diría secuestrar, yo diría que la tome prestada - hablo en un tonito bajo y chillón.
- ¡¿QUE HICISTE IMBECIL?! - le grite.
Dios mío, México debe de estar enojadisima pensando que yo lo mande a secuestrarla. Si abro esa puerta me topare con mil infiernos, una guerrera enojada lista para descuartizarme.
- Usted no se preocupe, entre y hablé con ella - apunto a la puerta que teníamos a lado nuestro.
- ¿Me estas jodiendo? - lo sacudí - ¿Después de lo que hiciste tú quieres que hable con ella?.
- ¿¿¿¿¿Si????? - levantó ambos brazos haciendo Jazz hands.
Lo solté, volteando a ver la puerta.
Hace años no la veo, ¿será que se acuerde de mi? ¿Será que me reconozca? ¿Cómo reaccionará? ¿Me dará una bofetada? ¿Me matará?.
No, matarme es demasiado fatalista, quizás una bofetada y ya.
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Un tango de rivales
FanfictionEn un mundo donde los países caminan a la par de los humanos, México, una mujer con un pasado trágico, intenta volver a encajar en una sociedad que le dio la espalda hace tiempo. Mientras tanto, Rusia, un soldado retirado, se entera de varios secre...
