-México-
Regrésamos al castillo, me sentía con unos nervios que pasan de mi estómago a mi garganta.
Y todo por la mirada que me estaba lanzando Colombia en ese mismo momento, que decidió regresarse con nosotros.
Rusia quiso impedirlo pero ella se le puso al brinco, muy su estilo, forzándolo a aceptar a gritos.
- ¿Sabes que? - Colombia apoyó su cabeza en su mano tronando los dedos de su otra mano con mucho sass - ¿Que clase de amiga eres?.
- ¿Que? - pregunté viendo como Rusia se hundía en su asiento con exasperación.
- Si, te vas y ni siquiera me llamas para decirme - puso a sus manos en forma de teléfono y lo pegó a su oreja imitando un acento mexicano norteño - Hola mejor amiga, me voy a hacer a la muerta, no te preocupes por mi.
- Yo no hablo así - gire los ojos.
- Ah perdón es cierto, hablas como una naca estúpida que no avisa que si está bien a su MEJOR AMIGA que se preocupa por ella - se cruzó de brazos apoyándose en el asiento.
- Perdón no me dio tiempo.
- ¿No te dio tiempo para decirle a tu MEJOR AMIGA? - repitió acentuando que ella es la persona más importante en mi vida - ¡TE ESTUVE BUSCANDO COMO LOCA!, Argentina también, y Perú estuvo hablando en las Naciones Unidas sobre tu desaparición y están creando leyes para que no vuelva a suceder, ¡Y MÍRATE!.
Solté un suspiro, que al segundo me arrepentí de hacer por que Colombia me tronó los dedos con un grito de indignación
- ¿Y TODAVÍA ESTÁS CON ESA ACTITUD? - miro a todos lados buscando una respuesta - Eres una pelada, una sin vergüenza y pocos ovarios.
- Perdón no era mi intención desaparecerme así por así, pero yo sabía que si no desaparecía, me iban a echar a la cárcel por eso de las muertes - me toque el cabello.
Miro a Rusia, echándole dagas con los ojos
- ¿Y te viniste con este pelado pan sin sal? - dio una mueca de disgusto.
Rusia se giró con ella y le soltó un bufido de advertencia para que ya no hablara más.
- No, Estados Unidos me tuvo en un santuario en mi país - contesté.
- Coño con el mamahuevo ese - se cubrió los ojos con las manos decepcionada - Es un loco y ahí vas a sus brazos, sabes lo malo que es para ti ese hombre tóxico maná.
- Si pero... estuve tranquila...
- Ay que bueno - se cruzó de brazos arrugando la nariz con la sonrisa más forzada del mundo - Que bueno que la princesa del monte estuvo tranquila en su santuario mientras TODOS estaban preocupados.
- Solo tres gatos y tú estaban preocupados por mi - solté enojada.
- ¿Y que?, ¿no somos suficientes o qué?.
- Dejen de discutir, no van a llegar a nada - Rusia se metió cansado de escucharnos.
- Cállese usted - Colombia le tronó los dedos - Es cosa de mujeres.
- No lo calles - lo defendí.
- AY HIJA DE LA GRAN - Me agarró del cabello y me empezó a jalar la cabeza - TODAVÍA LO DEFIENDES.
Al momento que vi su cabello negro, se lo jalé hacia abajo también, ambas nos estábamos desgreñando padrísimo en la carroza.
- BASTA DETÉNGANSE - Rusia se metió intentando separarnos.
Nos estábamos moviendo tanto que las puertas de la carroza se abrieron de golpe en medio de la calle, los tres cayendo fuera de esta.
Ambas nos soltamos del cabello al sentir la nieve en nuestra cara, que fue como tirarle un balde con agua fría a un par de perros.
Rusia cayó en medio de nosotras, todavía separándonos con miedo.
Hasta que de la nada, un par de flashes empezaron a cegarnos a los tres, miré hacia el frente a los paparazzis, tomando fotos como si sus vidas dependieran de eso.
Ay no.... Esto no será bueno.
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Un tango de rivales
FanfictionEn un mundo donde los países caminan a la par de los humanos, México, una mujer con un pasado trágico, intenta volver a encajar en una sociedad que le dio la espalda hace tiempo. Mientras tanto, Rusia, un soldado retirado, se entera de varios secre...
