México
Me cambiaron a una de las habitaciones más grandes, una que tenía un baño enorme donde cabían diez personas o más.
Era para darme "privacidad" mientras me vestían.
Si, me iban a vestir, como si fuera una niña pequeña.
Sentía mucha incomodidad hasta que me mostraron las finas prendas que habían conseguido para mi.
Un vestido verde esmeralda con cristales brillantes en la parte de abajo, un abrigo beige de pelo, tacones y un gorrito ruso que combinaba con el abrigo.
Hubiera preferido unos jeans y un suéter pero supongo todo tiene una razón.
Después de vestirme con prendas calientitas, una de las damas que ayuda a Rusia se acercó con un botiquín. Mi curiosidad se apoderó de mi, abriéndolo un poco y viendo maquillaje dentro de él.
- ¿Para que trajiste esto? - levante la cara hacia el espejo, viendo en el reflejo a la dama de cabellos dorados y ojos grandes azules.
- Para cubrir imperfecciones - abrió la caja por completo, sacando una paleta de metal como si fuera a pintar un lienzo.
- ¿Como dice? - sonreí para que no se me subiera la rabia de que insinúen que había algo mal conmigo.
Con una brocha limpia y pequeña, apuntó a una cicatriz en mi oreja, que había sanado bien pero se veía de un color diferente a mi tono de piel
- No puedes salir al ojo publico así, menos en Moscú - saco unas bases, buscando alguna que quede con mi tono bronceado - La prensa tomara fotos y tienes que verte bien.
- ¿PRENSA? - sentía mi corazón salirse por mi garganta de la idea de que la gente se enterara que seguía viva.
- Si, será su primera aparición pública después de mucho tiempo... - me miro con incredulidad, como si no supiera que desaparecí por años.
Asentí sin decir más, pensando en todo lo que podría pasar.
La gente que me buscaría.
Sentía la brocha pasar por mi mejilla, mire el espejo viendo un tono rojizo formarse en ella.
Sin darme cuenta, ya estaba casi lista.
Parecía una muñeca de porcelana, todas mis cicatrices habían sido cubiertas; Me veía más joven, una sensación de incomodidad subiendo por mi espalda, hormigueo en mis piernas haciendo que me tiemble la rodilla.
Me sentía poco familiar con la persona en el espejo que se supone, soy yo.
Luego tomaron mi cabello, planchándolo para alaciarlo, colocando aceites para que quede como seda.
Me colocaron las prendas, más que una guerrera, parecía una princesa. No me desagradaba, puede ser un buen alter ego.
Salí del cuarto, acomodándome el abrigo en mis hombros, tomando dos mechones de mi cabello para ponerlos al frente.
- Que belleza - KGB hablo, apoyado en la pared enfrente mío, mientras que Rusia me miraba a un lado suyo.
- No se me olvida que tu me secuestraste - le hice una mueca de desaprobación, que respondió con una sonrisa nerviosa.
Le lance una mirada a Rusia, que se tornó en una competencia de contacto visual intenso.
Sus ojos enfocados en mi, completamente serio, congelado en su sitio.
- Gracias por las prendas, son... lindas - hablé para intentar quitarle tensión al ambiente.
KGB lo volteo a ver, arqueando las cejas mientras le daba un ligero golpe en la costilla.
Rusia saltó, mirando a KGB confundido y luego a mi
- Denada - susurro.
- YO CREO QUE - KGB se acercó a mi queriéndome tomar los hombros, pero lo detuve golpeándole la mano lejos de mi - Ustedes dos deberían de dar un recorrido afuera del castillo.
Lo pensé un momento; si, sería bueno salir de este frío y oscuro sitio para tomar aire. Me hacía muchísima falta
- Okay - asentí.
Rusia levantó la mirada sorprendido, volteando con una de las mucamas para comentarle algo en ruso, a lo que ella asintió y se alejó a paso pequeño y ligero, como una bailarina de ballet.
- ¿Que fue eso? - arrugue la nariz un poco sacada de onda.
- Le pidió que buscara a varios guardias para que puedan salir ambos - KGB me explicó, ya que Rusia estaba demasiado distraído buscando un abrigo en un ropero en el pasillo.
- ¿No nos acompañaras?.
- Si pero muy de lejitos - sonrió juguetón haciendo un movimiento con las manos como alejándose de nosotros - No quiero hacerles tercera rueda.
- ¿Hacernos tercera rueda? - Volví a arrugar la nariz sin pensarlo.
- NO ÓSEA SIN INSINUAR QUE ALGO ESTÁ PASANDO AQUÍ POR QUE REALMENTE NADA NAAAAADA ESTA PASANDO AQUÍ - empezó a sacudir las manos como si ahuyentara moscas - SON UN PAR DE AMIGOS DANDO UN RECORRIDO POR MOSCÚ, SI JUSTO ESO NADA MÁS.
- KGB - Rusia le llamó con seriedad.
- ¿Mande jefe? - se giró como un soldado.
- Cállate un rato - le ordenó.
- Si señor - se giró hacia la pared apoyando su frente en ella.
Le di unas palmaditas en la espalda para reconfortarlo.
- Entonces... ¿vamos? - Rusia extendió su brazo para que lo tomara.
Asentí con suavidad, tomándolo mientras me llevaba por el pasillo.
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Un tango de rivales
FanfictionEn un mundo donde los países caminan a la par de los humanos, México, una mujer con un pasado trágico, intenta volver a encajar en una sociedad que le dio la espalda hace tiempo. Mientras tanto, Rusia, un soldado retirado, se entera de varios secre...
