8_"Siempre hace falta un golpe
de locura para desafiar un destino"
Capítulo #8
Hola extraña.
Decía un escritor de aquellos locos que cuando dos cuerpos se juntaban sus almas se alineaban hasta un mundo más allá donde solo existían ellos dos y el deseo que hacía transpasar las paredes de mármol que los encarcelaban a sí mismos.
En el instante en que su cuerpo chocó con el mío, su boca impactó contra la mía y sus brazos se posaron en mis caderas perdí el sentido de la razón, sin saber lo que estaba haciendo y en qué me estaba metiendo me dejé llevar por el deseo, ese que él se había encargado de proporcionarme con tan solo voltear esa mirada hacia mí con esos ojos verdes que derretían miles de vidas a su lado.
— Eres el puto sueño de cada jodido hombre de este mundo — susurra recorriendo mi cuerpo con precisión — Tan fuego, tan hielo, tan agua y tan tierra, tan margarita y tan rosa llena de espinas. Nunca he sido de hablar tanto, pero es que solo mirarte a ti y tener ganas de gritarle al mundo que te tengo junto a mi.
Echo mi cabeza hacia un lado dejando escapar un gemido de mis labios cuando los suyos tocan un punto sensible en mi cuello. A lo lejos se sienten las sirenas de los policías y Nicolás da un paso atrás con una media sonrisa alejándose de mí.
Paso uno de mis dedos por mis labios hinchados y suspiro sin darme cuenta.
— Esto no ha terminado aún — susurra con precisión.
Sus palabras hacen que me estremezca pero me separo de la pared y le respondo sonando aún más segura de lo que imaginaba.
— Créeme que no.
Continuamos caminando hacia la farmacia y minutos después nos encontramos frente a esta. Entramos y una señora recostada con la boca entreabierta encima del mostrador nos recibe, o más bien nosotros la recibimos a ella.
Frunzo el ceño y toco la campanita haciendo que se sobresalte y me mire mal.
— Eh ¿Buenas noches? — hago una mueca.
— ¿Que desea? ¿Y por qué carajos me despierta a esta hora?
— Es que, en la parte delantera dice abierto las veinticuatro horas.
— Ya — frunce el ceño — Me recordaste que debería quitarlo. Hay muchos que tenemos derecho a dormir ¿Sabes niñita rica?
— ¿Vale?
— Entonces, ya que me jodiste mi sueño ¿Que quieres tan urgente?
— Unos analgésicos para el dolor de cabeza — miro a Nicolás quien se encuentra distraído observando hacia la calle — ¿Sabes que se toma en estos casos?
Su rostro se gira hacia mí y algo me dice que no anda para nada bien. Su mirada ha cambiado y cuando sus ojos se clavan en mi noto algo extraño.
— ¿Estás bien?
Aparta la mirada.
— Eh si.
— Los analgésicos simples disponibles sin receta médica suelen ser la primera línea de tratamiento para reducir el dolor de cabeza. Estos incluyen aspirina, ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros) y naproxeno sódico (Aleve). Ahora mismo son los únicos que tenemos aquí — habla la mujer frente a mí.
Me giro hacia ella y le sonrío.
— ¿Me puede dar dos paquetes de Ibuprofeno y uno de aspirina?
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Almas Que Queman
JugendliteraturOcho adolescentes con las manos ensangrentadas. Un bosque vacío donde solo resuena el canto de los búhos atormentando sus mentes aún más. Un arma. Un asesino. Una desgracia por venir acabando con el mundo de todos. Un culpable. Y una pregunta...
