3.Yuan y Jingyi

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Los bebés gemelos de la señora y señor Wen desde su concepción fueron especiales, su gestación estaban acabando con las reservas de plasma de su madre, el doctor encargado del embarazo le recomendó al matrimonio interrumpir el embarazo pero la mujer se negó pues esos niños eran su seguro de que ella sería reconocida como la matriarca de la familia pues la anterior dama Wen murió de una enfermedad autoinmune dejando a dos hijos mayores.

Conforme ellos crecian en el vientre de su madre, la mujer se debilitaba más, estaba prácticamente en cama, sin poder moverse, consumiendo alimentos ricos en vitaminas proteínas y calcio, aún así al llegar a los siete meses la mujer era prácticamente piel y huesos , tenían que meter a su cuerpo paquete tras paquete de plasma solo para mantenerla con vida, a ella y a los bebés pero estaba peligrosamente cerca de colapsar de desnutrición.

A los ocho meses los doctores tuvieron que extraer de emergencia a los bebés del vientre de su madre pues la dama estaba teniendo deficiencia cardíaca fue entonces que uno de los doctores del hospital le compartió una información que podría salvar la vida de su esposa, le daría a los bebés la fortaleza necesaria para salir de su escaso peso a través de la leche materna.

Wen Rouhan viajo junto a su acompañante de seguridad Wen Zhiliu a Beijing para encontrar a Wang Yibo el vampiro que tenía el elixir de la vida en su código genético, cuando lo encontro este lo sorprendió diciendo que el único pago que pedía para darle la sangre necesaria para que su esposa se recuperara era a sus recién nacidos hijos.

El hombre estaba desesperado por salvar a la mujer pues su suegro era su benefactor más generoso, el señor Wu Shing era el inversor en muchas de sus tierras y la empresa que tenía en Quishan con lo que había salido de su casi quiebra económica en la que cayeron por su mala administración durante sus años, de libertinaje, así que claro que aceptó solo con la condición de que le dejara que los niños pasarán los primeros días con su madre para que superaran su pésima condición de salud pues no le servirían para lo que el vampiro los quería.

El Wang aceptó las condiciones dándole un lapso de una semana para entregar a los recién nacidos, el hombre salió de la casa de el vampiro con el frasco que contenía 30 gotas de plasma con la capacidad de regenerar la salud de su esposa e hijos, síguelo de cerca si quiere pasarse de listo matalo, me traes el paquete y la mujer la devuelves a su padre , el señor Wu ha sido un hombre honorable, Yibo le dió la orden a Xue Yang, esposo de su jefe de seguridad personal.

Cómo se lo habían pronosticado la dama Wen se recuperó en tan solo dos días, los efectos secundarios se empezaron a manifestar al segundo día de tomar la docis recomendada por el vampiro, la mujer comenzó a tener imágenes premonitorias sobre su vida y la de su familia por lo que antes de terminar su tratamiento, le dijo a su esposo que debía marcharse de esas tierras con sus hijos mayores pues una gran amenaza les llegaría en manos de ese con el que había hecho el trato.

Así que en cuanto tubo la oportunidad para escapar de su destino Wen Rouhan tomo a sus hijos, al doncel que Wei Chanze le había entregado pues su esposa le dijo que con el chico a su lado el Wang no se atrevería a lastimarlo, el muy ingenuo le creyó, ahora estaba en el sótano de la casa de Wang Yibo esperando como un pavo de navidad para ser sacrificado, sus hijos mayores odiandolo por mal padre y el doncel que según su esposa sería su seguro de vida en las manos del enemigo.

Ying dormía muy calientito en una cómoda cama, estaba arropado por una delicada manta, le habían dado un baño con esencias aromáticas, le pusieron un suave camisón de seda que le calzaba a la perfección como si hubiera sido confeccionado para el, peinaron su largo cabello en una trenza floja que llegaba casi al piso pues su cabello era súper largó y un tanto rebelde.

Unos minutos después de haber sido enviado a la cama por las chicas que lo ayudaron a asearse, le llevaron dos bultitos llorones que al momento de hacer contacto con su cuerpo comenzaron a olisquear su pecho y una ves que lo encontraron se pegaron a sus pezones dandole muchas cosquillas.

Cuando se quedaron dormidos por fin un hombre entro a su habitación, era un hombre grande, con la musculatura puesta en los lugares correctos, un rostro atractivo y esos ojos como dos hierros candentes, dios ese hombre era el hombre con el que había soñado tantas veces desde que cumplió los 12 años, en sus sueños nunca oyó su nombre, ni dónde vivía y mucho menos cuál era la relación que el tenía con el.

Cómo si volará llegó hasta donde el estaba, lo veía como si fuera un gran filete para degustar, el se tapo con la manta hasta la cabeza, el era un chico tímido, nunca había estado frente a un hombre tan guapo, sobre todo que lo miraran con esa intensidad sin tratar de tomarlo como su calentador de cama.

Hasta ahora se había mantenido casto por qué el señor Wei no lo cuido nunca como su hijo pero si había advertido a todos sus empleados que si alguien se le ocurría tocarlo de manera lujuriosa sería lo último que hiciera en su vída, los bebés comenzaron a llorar al sentir peligro para su fuente de alimento por lo que el vampiro tubo que dejar su visita para otro momento.

Ying se acostó nuevamente junto a los bebés para que volvieran a dormir, los pequeños chantajistas se retorcieron un rato hasta que el sueño los volvio a atrapar, ying siguió el ejemplo callendo en sueño profundo, después de todo si ese hombre fuera peligroso no le hubiera detenido una manta y el llanto de unos bebés para detenerlo.

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