𝟎𝟏𝟑

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𝐓𝐫𝐮𝐭𝐡

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𝐓𝐫𝐮𝐭𝐡







Aemond.



Volaba por los cielos con Vhagar, dirigiéndome hacia mi hogar donde estaba Aemma y nuestros hijos, después de la charla reflexiva de mi madre me hizo pensar que aún lo podía llegar a arreglar.

Aterricé y me bajé de Vhagar lo más rápido posible porque debía disculparme con mi esposa, Aemma no haya hecho nada y yo la trate mal sin razón alguna, cosa de la cual me arrepiento demasiado.

Mientras que caminaba pude ver las miradas que me daban las personas, con desprecio, como si hubiese hecho algo, al llegar a casa puedo ver que las luces estaban cerradas, siempre desde fuera se veían las luces encendidas, pero esta vez no, había dos personas protegidas la puerta de mi vivienda y no entendía absolutamente nada.

—¿Qué hacéis en mi casa?—pregunté mirando fijamente a los hombres.

—Órdenes de nuestra princesa Aemma—respondió uno de ellos.

—Soy Aemond Targaryen, príncipe e hijo del rey Viserys I Targaryen le ordenó que se retire.

—Sí, quiere pasar, tendrá que pasar por encima de nosotros.

No sabía qué hacer. No sabía dónde estaba Aemma y necesitaba hablar con ella seriamente. No podía sacarme de la cabeza lo que había hecho. No era consciente de lo que había hecho y tampoco sabía la razón por la cual había arruinado tres años de matrimonio en tan solo un día. Debió de contarle mi aventura con la bastarda Strong y sobre Jaehaerys. Sobre su muerte. No podía mentir, me dolió su muerte.

Siempre iba a doler, era mi hijo. Aunque públicamente y abiertamente tenía que aparentar ser su tío, era mi hijo y lo había perdido por mi culpa. Por haber matado a Lucerys Velaryon.

Esos hombres no se iban a quitar, así que tendría que pasar por encima de ellos. Me abalancé sobre el primero e intenté pasarlo por encima, pero al instante estaba agarrado por personas. Solo podía escuchar insultos de desprecio hacia mi persona, los cuales no sabía el porqué esas personas deberían de insultarme.

Nadie sabe sobre Jaehaerys ni de Alys así que no deberían de reprocharme nada.

—Eres un monstruo como lo pudiste hacer eso a la pobre Aemma—pude escuchar la voz de alguna persona.

¿Pobre Aemma? ¿Algo le pasaba a Aemma? Necesito respuestas.

—¿Qué le pasa a mi esposa?—pregunté para qué alguien me responda, aunque no va a ser posible.

—¿En serio preguntas después de engendrar un bastardo de tu hermana? Por tu culpa el pequeño Harwin está muerto.

Está muerto. Harwin está muerto. Mi hijo está muerto. Todo es mi culpa.

El saber que Harwin está muerto hace que me sienta más culpable por lo que había hecho, sabía el gran apego que tenía Aemma con él le recordaba a su padre biológico y siempre fue tan delicado y nunca se le quitaba una sonrisa en su pequeña boca.

Él siempre fue el más pequeño, fue el último en nacer y el único que heredó el cabello de Aemma. Cada noche en la cama me contaba todos los detalles de su cara y como era una copia de ser Harwin Strong.

Sabía que su princesa no estaría bien mentalmente, ya que ya la había visto sufrir mucho por la separación con su madre cuando él la había convencido de huir y separarse de sus hermanos. Y él era el causante de que uno de ellos ya no siguiera con vida.

Me siento miserable. Tan sucio y asqueroso, mientras que él fue desleal a su dulce Aemma con Alys Ríos, su amada Aemma estaba sufriendo por la muerte de nuestro hijo.

—¿Quién fue? ¿Quién fue el asesino de mi hijo?—grité enfurecido hacia todas las personas.

—Usted, usted fue el causante de la muerte del príncipe y por su culpa los negros asaltaron la ciudad y a su mujer, la cual pusieron a escoger la vida de sus hijos mientras veía como moria el pequeño Harwin y usted siéndole desleal a la mujer que dio su vida por usted durante muchas veces—me recrimino un ciudadano que nunca lo había visto.

Los negros, Rhaenyra. Esa mujer era capaz de matar a su nieto, hijo de única hija. Era un monstruo. Esto no se iba a quedar así, me daba igual, si Aemma no me perdona, voy a vengar a nuestro hijo y después la recuperaré a ella, Estamos los dos hechos el uno para el otro, nada nos puede separar.

Voy a matar a Rhaenyra Targaryen.










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Mientras en la ciudad libre el príncipe Aemond se encontraba desesperado con venganza por la muerte de su hijo y lo que él creía y sucedió, la locura de Aemma había despertado dentro de ella y ya no era la dulce niña que recogía flores en el patio y hacia coronas con ellas,ahora era una joven con sed de sangre y si debía de destruir a su propia familia en el camino lo hará. Sin pensarlo.

En el castillo de Rocadragón se había montado un escándalo después del funeral de la princesa Visenya, hija de Rhaenyra Targaryen con su tío Daemon Targaryen el mismo día de su muerte.

Se cuenta que una doncella iba a cambiar a los dos hijos más jóvenes de la reina negra: Viserys II y Aegon III Targaryen. La doncella estaba cerca de los aposentos, cada vez que se acercaba más podía escuchar gritos, eso le aceleró el pulso y comenzó a correr hasta los aposentos de los príncipes hasta ver la escena que veían sus ojos.

La princesa Aemma en locura con una daga sujetando su mano, mientras que con la otra mano tenía el pequeño cuello de Viserys II.

Los testigos dicen que cuando se le informó a la Reina Negra lo que estaba sucediendo puedo ver lo mal que estaba su hija. Vio como la muerte de Harwin Targaryen pudo con ella. Parecía que estaba enferma de la cabeza y como estaba intentando matar a su hijo.

Después de mucho tiempo solo se escuchó como una daga afilada había hecho un corte.







𝐎𝐔𝐑 𝐒𝐄𝐂𝐑𝐄𝐓 𝐏𝐋𝐀𝐍 - 𝐀𝐄𝐌𝐎𝐍𝐃 𝐓𝐀𝐑𝐆𝐀𝐑𝐘𝐄𝐍Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora