Aemma, la segunda hija de la princesa heredera Rhaenyra Targaryen. Era una princesa muy querida por todo el reino. Más bien adorada por su tío Aemond Targaryen. Ellos saben que tienen que acabar juntos, pero los problemas familiares se los impiden.
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𝐉𝐎𝐅𝐅𝐑𝐄𝐘
𝐀𝐞𝐦𝐦𝐚 𝐕𝐞𝐥𝐚𝐫𝐲𝐨𝐧 𝐓𝐚𝐫𝐠𝐚𝐫𝐲𝐞𝐧, la segunda hija de Rhaenyra Targaryen. Era la única hija que había tenido en esos 10 años con ser Harwin Strong. Una niña dulce que era del encanto de todos, menos de Alicent Hightower, la cual tenía un desprecio hacia ella y sus hermanos por no tener el color de cabello de su madre y padre.
Su abuelo, el rey Viserys, adoraba a sus nietos con todo su corazón, pero por Aemma tenía un sentimiento que haría todo por hacerla feliz. Su sonrisa era igual a la de su abuela, le decía él a ella. Aunque ella no haya podido conocer a su abuela, Aemma Arryn. Le decían que era una persona tan amable como ella.
Su madre, Rhaenyra, estaba tan agradecida con su hija porque cuidaba a sus hermanos con toda su alma. Ella no quería que sus hijos crecieran en el nido de serpientes de los hijos de Alicent Hightower con su padre. Sabía y escuchaba los insultos y palabras hacia sus hijos por su color de cabellera, ya que no se parecía en nada a su padre Laenor Velaryon.
Aunque ella no odia evitar el amor que sentía ella por su tío Aemond, ella sabía que no podía hacer nada por separarlos, porque si algo quería que ella fuese feliz con la persona que ella ame, que pueda escoger, lo que ella nunca pudo.
Sabía que si su hija tuviera relación con Aemond traería más conflictos a la familia. La pequeña Aemma sentía admiración por su tío por el gran talento que tenía con las armas. Su tío la protegía de todo el mundo que la molestase por su origen. Ella nos había dicho que era enamorarse, pero decía que está perdidamente enamorada de Aemond.
Cada día le enviaba una carta sobre lo que había hecho ese día. Cuando su madre le decía que irían a visitar a su abuelo, ella saltaba de emoción por volver a ver a Aemond. Él también hacía lo mismo, al igual que ella, sentían sentimientos por cada uno, aunque él tuviera diez y ella ocho años.