Killian.
Mierda, que dolor de cabeza.
Mantuve los ojos cerrados por un rato más, intentando volver a conciliar el sueño.
Pero el tarareo en la habitación me lo impedía.
Solo unos minutos más, por favor.
Podía sentir el calor en mi rostro y apreté los ojos con fuerza, me removí incómodo evitando tenerlo de frente. Me tensé incómodo, al sentir la madera clavarse en mi columna y maldije en voz baja al saber que no encontraría dormir de nuevo.
Las sillas de hospital no eran nada cómodas para las personas que descansaban en el lugar con los pacientes, deje de sentir mi culo a los cinco minutos de haberme sentado. Y para mi suerte, tuve que pasar toda la noche en una de ellas.
Según los padres de mi amigo, este era uno de los mejores hospitales de la ciudad.
Para mí, era igual de horrible e insípido que los demás.
Una enfermera entró sin mirarme, justo cuando me daba por vencido sentándome en la silla, observé la carpeta que traía en mano y suspiré agotado al ver que se dirigía a mi amigo.
—Buen día, tengo buenas noticias para usted —dijo sin mirarlo, revisando la bolsa de suero que colgaba a un lado de la cama.
—Espero que sea la orden de salida, me saldrán raíces del culo si tengo que pasar una noche más aquí —ironice en voz baja, ganándome una mala mirada por parte de la enfermera—. ¿No han pensado alguna vez en ponerles una colcha a estás sillas, o quitarlas y poner un sillón más cómodo?.
Jhonny me miraba divertido, y rodé los ojos con fastidio al no obtener respuesta de ella.
Igual que los demás hospitales.
—Deja a la señora tranquila Killian, estoy seguro que no quiere pasar los últimos minutos de su vida escuchando tus quejas —intervino Jhonny divertido, ganándose también una mala mirada de la enfermera—. Lo siento señora, con todo respeto. ¿No le gustaría estar en otro lugar disfrutando de su vejez en vez de estar aquí?.
—Para su suerte jóvenes, le darán el alta en unas horas, solo falta revisar los últimos exámenes para asegurarnos que todo esté en orden y podrán irse —respondió de mala gana, ignorando el comentario.
Me levanté de la silla cuando la enfermera salió de la habitación sin decir más. Me estiré de manera perezosa y tras escuchar los pasos por el pasillo avancé hacia él.
—Quiero salir corriendo de aquí y fumarme un cigarrillo —mi cuello tronó al mirarlo.
—Mira gay, no porque esté aquí quiere decir que no quiera uno —se quejó, estirándose sobre la cama—. Pero ahora, debes esperar a que salga, y me debes una cajetilla. Fue tu culpa que comiéramos en ese lugar, no entiendo cómo no te enfermaste, si Laila y Daniel, también lo están.
—Es que los dioses como yo, no nos enfermamos con cosas como esas. Solo los simples mortales como ustedes tienen las defensas tan bajas —me burlé encogiéndome de hombros.
—Quizás no te enfermaste por lo acostumbrado que estás a las comidas radiactivas de Gina.
Borré la sonrisa al escuchar el nombre.
¿Por qué debía mencionarla y arruinar la diversión?.
Había pasado una semana desde que Jhonny ingresó en el hospital, después de comer en Nevatta los chicos se habían intoxicado con la comida. Aunque Daniel y Laila solo habían vomitado y tenían el estómago revuelto, Jhonny había tenido una reacción mucho más grave.
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Love Yourself, Emma. (NUEVA VERSIÓN)
RomanceEmma Leister sabe lo que es sobrevivir, pero desconoce lo que significa realmente vivir. Sabe cómo se siente vivir con miedo, sonreír cuando por dentro todo se está derrumbando y fingir que el pasado ya no duele. Después de una relación que la dejó...
