EMMA
No me sentía así desde que conocí a Mateo, embobarme con un chico no era una de las cosas que usualmente hacía.
Pero, él tenía algo diferente.
Salí de mi burbuja mental al ver qué el chico seguía mirándome, y comencé a sentirme un poco incómoda por lo que había pasado.
—Disculpa, he estado pensando en otras cosas —carraspee un poco, tratando de centrarme.
Detallando cada parte de tí, y grabándolas en mi memoria. Para ser más específica.
—¿Me repites tu orden por favor?
El chico murmuró algo que solo sus amigos entendieron y comenzaron a reír, cambie el peso de un pie al otro esperando impaciente.
—Quiero una hamburguesa doble de pollo, una ración de papas y una cerveza, por favor —dijo, sin borrar la sonrisa al mirarme.
—¿Algo más? —pregunté, evitando su mirada.
—No, eso sería todo —comentó la chica a su lado, con una sonrisa.
—Perfecto, ya les envío su orden con mi compañera, y nuevamente disculpen por lo sucedido —me di vuelta, alejándome lo más rápido que podía, para salir de ahí y encerrarme en la cocina.
No quería toparme con su mirada de nuevo, y volver a protagonizar una vergonzosa escena como esa.
Al llegar, Leidy venía tras de mí y sabía que en cualquier momento comenzaría con sus preguntas.
—¿Qué ha sucedido allá afuera? —la escuché preguntar al sacar las bebidas de la nevera.
—¿De qué hablas? —pregunté indiferente, con fingida inocencia—. No ha sucedido nada, solo salí, anote sus órdenes y me vine a cocinar para cerrar temprano. ¿O es que tu no quieres cerrar temprano? —traté de sonar lo más sincera posible, esperando que con eso dejara de preguntar, mientras montaba la carne y el pollo en la plancha.
—Sabes que eso no fue lo que pasó, lo mirabas como si fuera un juguete en una vitrina —se detuvo a un lado de mi, curiosa—, todos nos dimos cuenta de eso. Incluso él, aunque estaba muy entretenido en su teléfono, lo notó.
—Pasame los panes para ponerlos a la plancha —pedí, ignorando el tema.
—No me cambies de tema, lo que hiciste no es nada del otro mundo, solo quiero saber que pensabas —se detuvo junto a mí, llamando mi atención.
Intenté pasar junto a ella por lo que le había pedido, pero Leidy se movió de sitio evitando que lo hiciera.
Apreté los labios con fuerza en cuanto sentí el pinchazo de la estufa en el brazo, por tratar de ignorarla me descuide y pegue el antebrazo a la plancha. Mire la zona, comprobando que tan grande había sido la quemada, y observe una delgada línea rosada que se extendía por mi antebrazo.
Lo más seguro es que me deje una marca.
—Tranquila —Leidy dio un paso hacía mí, poniendo una mano sobre mi hombro—, eso nos puede suceder a todos. Además el chico no está tan mal, si fuera mi tipo ya hasta el número le habría quitado.
Suspiré cansada al ver que no dejaría el tema y decidí avanzar con mi trabajo e ignorarla.
Terminé de preparar la comida y envié todos los pedidos a la mesa con Leidy apenas regresó, saque de la nevera una pequeña cubeta de papas frescas sin vinagre y lo poco que quedaba de una BBQ nueva que había comprado y que mantenía escondida de Gustavo para evitar quejas. Sabía que si alguno de los dos descubrían que las papas y salsas que servía en muchas ocasiones no eran con «La sazón de la casa» como ellos nos pedían, tendría graves problemas.
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Love Yourself, Emma. (NUEVA VERSIÓN)
RomansaEmma Leister sabe lo que es sobrevivir, pero desconoce lo que significa realmente vivir. Sabe cómo se siente vivir con miedo, sonreír cuando por dentro todo se está derrumbando y fingir que el pasado ya no duele. Después de una relación que la dejó...
