Epílogo

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3 años después.

Metí las llaves en la cerradura, sintiendo el leve temblor en mis manos y empuje la puerta de vidrio en cuanto quite el seguro.

Encendí las luces del lugar y todo se iluminó al instante, con esas hermosas farolas que tanto amaba.

Un amplio salón se reflejó frente a mí, con una gran estantería del lado derecho repleta de libros, del lado izquierdo había algunas mesas cerca del amplio ventanal y pequeños floreros con lavanda estaban ubicados en el centro de cada una de ellas.Camine despacio por el lugar, admirando todo a mi alrededor.

Era perfecto, tal cual como siempre lo soñé.

Al fondo, una gran barra se extendía de pared a pared, separando el salón de la nueva cocina. Dos cafeteras estaban ubicadas cerca del lavaplatos, varios pasteles adornaban las vitrinas junto a las galletas y algunos ponques que había preparado. Un gran menú se extendía desde el suelo hacia la barra y también había otro colgado detrás del mostrador, posicionado perfectamente para los clientes que recién entraran al lugar.

Deje el bolso que cargaba en la barra y camine hacia las escaleras para ver el segundo piso, aun no podía creer que todo lo que había soñado, estaba frente a mí.

Algunas mesas pequeñas estaban cerca del barandal de vidrio, con la mejor vista del establecimiento. Los caballetes de arte con pinturas y lienzos estaban en el lado izquierdo, ordenados de manera perfecta. Obteniendo así la mejor vista, gracias al gran ventanal del segundo piso para quienes necesitaran inspiración. En el lado derecho habían cuatro sillones pequeños alrededor de una mesita de centro. Y al igual que en el primer piso, pequeños floreros con lavanda estaban ubicados en cada mesa.

Escuché la campanita de la puerta sonar, cuando alguien entró. Gire mi vista hacía la entrada y lo ví, de pie bajo el marco, admirando el lugar.

Después de tanto tiempo, aún seguía conmigo.

Killian entró en el local con un ramo de rosas rojas, sonriendo al encontrarme con la mirada.

—Te ha quedado hermoso —alzó la voz, avanzando a la recepción.

—Parece un sueño —admití nerviosa, bajando las escaleras.

—Es tú sueño.

—No puedo creer que después de tanto idealizarlo, al fin pueda verlo frente a mí —avancé despacio, sin dejar de detallar cada parte del lugar.

—Has trabajado mucho para conseguirlo, y esto es solo el comienzo, de todo lo bueno que está por venir —extendió el ramo de rosas hacia mí, acomodando un mechón de mi cabello.

—¿Y esto? —pregunte sorprendida por el detalle.

—Felicidades princesa, después de tanto trabajo duro al fin has cumplido uno de tus sueños. No sabes lo mucho que me enorgullece saber que estuve desde el inicio a tu lado, apoyándote en cada paso.

Las cosas con Sara y mi padre no habían terminado de la mejor manera, días después de su ruptura deje de trabajar con ella. No fue fácil, tuve varios inconvenientes con para que pudiera pagarme lo que me había ganado trabajando en el Spa. Pero gracias a Killian, y aún no sé cómo, el pago no tardó en llegar. Acompañado de una bonificación que tampoco esperaba.

Killian había conseguido un gran puesto en el bufet de su padre, al año siguiente tomó la decisión de invertir en varios negocios y hacerse su propio renombre en el mercado, como siempre había querido.

Después de hablar con Killian sobre Love Yourself, decidí que lo mejor sería darme a conocer en el blog, dándole por fin un rostro a la persona detrás de la cuenta. Las cosas resultaron mejor de lo que esperé, varias editoriales me contactaron con la idea de comenzar a escribir un libro, tuve muchas ofertas y al final opté por la que más me gustó.

Love Yourself, Emma. (NUEVA VERSIÓN)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora