6. Mala idea.

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EMMA

Quede helada al ver el comentario negativo en la publicación.

Aunque no mentiré que algunas personas habían expresado su desacuerdo en el pasado, siempre lo habían hecho respetuosamente.

Pero, esto era diferente...

No pude evitar preguntarme qué estaba pasando y por qué alguien dejaría un comentario tan hiriente, me hizo cuestionarme todo mi contenido y que tan mal estaba haciendo las cosas.

Dejé la espátula sobre el mesón y comencé a escribir mi respuesta al comentario, ese fulano Killian M no podía arruinar mi día.

@LoveYourself: Comprendo tu perspectiva, @KillianM Es cierto que no todo el mundo cree en una vida después de la muerte, ni ve las cosas de la misma manera que los demás. Sin embargo, creo que el propósito de este relato es proporcionar consuelo y apoyo a quienes están en duelo, no estoy buscando imponer a nadie una creencia o perspectiva. Es normal tener opiniones diferentes, pero también es importante recordar que cada uno tiene sus propias experiencias y maneras de afrontarlas. Si alguna vez necesitas a alguien con quien hablar o simplemente quieres compartir tu punto de vista, no dudes en escribirme, de seguro tendré tiempo para tí, Saludos y un fuerte abrazo.

Con esa respuesta, dije todo de manera educada, mi intención no era generar una discusión con ese chico por su punto de vista, solo esperaba que con eso entendiera a qué me refería.

Me senté a comer con mis padres, Ángeles estaba emocionada por la torre de panqueques que estaba en medio de la mesa.

—¿Todo eso es para mí? —preguntó, al tomar asiento.

—Eso es para todos —aclaré, evitando reirme—, hice suficientes para que todos quedáramos satisfechos.

—¿Crees que puedas comerte todo eso tú sola? —preguntó Jhon, mirando la torre en medio de la mesa al ver la cara de emoción de Angeles.

—No se lo digas, porque lo hace. Recuerda que no tenemos hijas normales —le recuerda mi madre al centrar su vista en mí, mientras yo la ignoro. Sirviendo café en mi taza favorita.

—¿Yo que hice? —pregunté divertida, al ver que el comentario iba conmigo—. Dilo por Angeles, ella es la que se quiere comer todo esto sola.

—Ah porque debe ser que tú nunca te has comido nada exagerado en tu vida. ¿No?. Cómo un frasco de tres kilos lleno de arequipe.

El solo hecho de recordarlo me dio dolor de cabeza, hice una mueca asqueada al mirarla.

—Era muy niña, tenía como seis años, eso no cuenta. No sabía lo que hacía, además. ¿Quién en su sano juicio, deja tres kilos de arequipe en un lugar donde una niña puede alcanzarlo? —me defendí, tratando de ignorar el recuerdo.

—No lo dejamos dónde lo pudieras alcanzar, lo dejamos arriba de la nevera y te subiste a una silla para bajarlo —aclara Jhon tratando de defender a mamá.

—Pero luego mamá me dijo; hasta que no te comas todo eso, no te paras de la mesa—volví a defenderme, intentando no reírme—. Yo le hice caso y me comí los tres kilos no quería que se molestará.

—Y yo asustada porque no te fuera a dar algo por tanto dulce —dice mamá, llevándose las manos a la cara, comenzando a reír—. Lo dije fue por castigarte, nunca pensé que de verdad te comerías todo eso.

—Vale vale, pero al menos no me pasó nada, sigo viva —me encogí de hombros, restándole importancia.

—Si, medio torcida nada más pero viva, hija... A ver coman rápido, porque van a llegar tarde. ¿Emma no vas al trabajo hoy? —preguntó Jhon, al darse cuenta que aún andaba en pijama.

Love Yourself, Emma. (NUEVA VERSIÓN)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora