22. 28/04/2016

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EMMA

—No sabemos nada de Killian desde hace cinco días. Ni siquiera sus padres saben algo de él —confiesa Laila en voz baja, sin mirarme—. La última persona que habló con él fue Agatha y creo que no salió muy bien, él dijo que no quería saber nada de nadie y que necesitaba alejarse por un tiempo.

Encendí un cigarrillo nerviosa, mis manos temblaban ligeramente y un escalofrío incómodo me recorrió el cuerpo entero. Una avalancha de escenarios pasó frente a mí, cada uno era peor que el anterior.

Le dí una calada al cigarrillo con manos temblorosas, necesitaba calmarme.

Solo necesita tiempo para él, es todo.

Las malas noticias siempre son las primeras en llegar, él está bien.

—¿Por qué no me habías dicho antes? —pregunté en voz baja—. Tengo cinco días matándome la cabeza, con la esperanza de que en cualquier momento aparezca y me pida que hablemos.

Me temblaban las piernas, y mi respiración se volvía inestable, con el pasar de los segundos.

Respira Emm.

—No sabía como decirte —confiesa al mirarme—. Jhonny me dijo que no lo hiciera para evitar que te preocuparas.

—Ninguno de ustedes sabe en dónde está —le recordé—. ¿Quieren que les dé un premio por ser los mejores amigos?.

—¿Puedes explicarme cómo se les desaparece alguien y ustedes están tan tranquilos? —preguntó Leidy confundida.

—Desaparecido, desaparecido no debe estar —dice Laila tratando de explicarnos—. Si así fuera, todo sería muy distinto.

—¿A qué te refieres con que sería distinto? —pregunta Leidy, tratando de comprender el punto de Laila—. Osea, nadie lo ha visto en cinco días, ni saben nada de él. ¿Y ustedes consideran que no está desaparecido?.

—Exacto —asiente Laila un poco más tranquila, mientras le da un mordisco a una dona—. ¡Hey, mi dona!.

Se la arranqué de la mano al instante, necesitaba respuestas y me estaba volviendo loca que solo diera vueltas sin decir nada.

—Deja de comer y explícame. ¿Cómo es que no saben nada de él durante días y están tan tranquilos? —pido en voz baja, sintiendo como mi ansiedad aumenta.

Le doy un mordisco a la dona que tengo en la mano, y terminó comiéndola toda en cuanto siento que no me hace nada. Doy otra calada al cigarrillo que se consume en mi mano, intentando calmarme.

—A ver, Killian es... Una persona un poco complicada. ¿Cierto? —responde Laila, sacando otra dona—. Él no es de las personas que solo tienen un grupo de amigos. Es demasiado sociable diría yo, y cuando no está con nosotros por algún problema o porque no se siente a gusto, está con su otro grupo de amigos...

—Entonces. ¿Cuál es el problema en que esté con ellos? —pregunto sin entender—. Si está con su otro grupo de amigos, significa que está bien...

—Si, pero no... —dice Laila un poco pensativa.

Me paso las manos por el cabello, de verdad va a volverme loca.

—Mierda Lai... —se queja Leidy, igual o más angustiada que yo—. ¡Haznos el favor de hablar claro, no estoy entendiendo un carajo!

Laila la miró sorprendida por un momento y tuve que inclinarme sobre la mesa, cuando ví que estaba a punto de darle un zape en la cabeza.

—¡Leidy, ya! —intervine, deteniendo su mano en el aire—. No puedes golpear a tus amigas.

—¡Me esta dando ansiedad de solo escucharla! —se queja, dejando caer las manos sobre la mesa—. Además si puedo, tu me diste uno cuando te dije que el chico del gym tenía buen trasero.

Love Yourself, Emma. (NUEVA VERSIÓN)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora