Prólogo.

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Dicen que el tiempo lo cura todo.

Pero no es cierto.

El tiempo solo avanza. Y las heridas siguen ahí, hasta el día en que decidas dejar de esconderlas y enfrentarte a ellas.

Yo también intenté huir de mi pasado. Me convencí a mi misma de que guardar silencio era más fácil que afrontar el dolor, que llorar cuando nadie me veía bastaría para alejar los recuerdos. Pero el miedo nunca desapareció; aprendió a vivir conmigo hasta que reuní el valor de afrontarlo.

Hay personas que llegan a tu vida para romperte. Y hay quienes aparecen cuando ya estás hecha pedazos, y aun así, deciden quedarse para ayudarte a recoger cada fragmento. Él fue esa persona.

Esta es mi historia.

La historia de como aprendí que sanar no significa olvidar, sino. Volver a elegirte a ti misma a pesar de todo. La historia de cómo aprendí a quererme y de la persona que apareció cuando menos esperaba volver a creer en el amor.

Porque antes de enamorarme de él, tuve que aprender a rescatarme a mí misma.

«—Si me das la oportunidad, puede que juntos salgamos de ese lugar donde nadie sabe que has caído y del que tanto te cuesta salir, sí sólo me dieras la oportunidad, puede que volvamos a sonreír y ser felices juntos».

Fue en ese instante cuando lo entendí.

Estaba completamente enamorada de Killian Mitchels.

Love Yourself, Emma. (NUEVA VERSIÓN)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora