EMMA.
Recibí el vaso que Leidy me ofrecía, había perdido la cuenta de cuánto había bebido como para no inmutarme al beberme el vaso completo de vodka, en tres tragos.
Me sentía mal, me sentía herida.
«Haznos un favor a ambos y aléjate de mí».
Me pasé las manos por el rostro, mareada.
«Veo qué me equivoqué contigo al creer que serías diferente».
Cerré los ojos con fuerza, intentando olvidarlo.
«Solo te preocupas por tí».
Con cada minuto que pasaba, aún podía sentir sus palabras perforarme el pecho.
Había olvidado lo mucho que herían las palabras.
¿Qué me sucede?. Prometí no volver a permitir esto jamás, y lo estoy haciendo de nuevo.
Me siento decepcionada, tanto que me costó avanzar y lo he tirado todo a la basura de nuevo, por él.
Le había contado a Leidy lo que había sucedido con Killian y fue idea de ella que salieramos a beber hasta que no diéramos más, para "olvidar las penas".
Según ella me sentiría mejor luego olvidarlo con ayuda del alcohol, pero a decir verdad, no me estaba ayudando en nada.
Con cada minuto que pasaba y mientras mi nivel de ebriedad aumentaba, más recordaba las cosas que habíamos hecho juntos y lo segura que me sentía cuando estaba con él. Las cosas entre nosotros habían fluido de una manera increíble y me dolía demasiado la manera en como nos habíamos alejado.
No sabíamos nada de Laila desde ayer y la necesitaba, nos habíamos vuelto muy amigas en estas semanas en las que no había sabido nada de Killian. Quería que ella estuviese conmigo en mi casa, viendo cualquier película o haciendo alguna cosa que no tuviera tanto alcohol y música alta.
Pero lo último que supe de ella fue que iba a estar ocupada con su hermana en la empresa de su padre hasta la semana siguiente.
Vi como Mario se empinaba una botella mientras los demás lo animaban, y Leidy se abalanzaba a besarlo en cuando volvió a dejarla en la mesa.
—Me quiero ir —alcé la voz, acercándome a ella.
—¡Aún es temprano!.
—No me siento cómoda.
—Quédate conmigo, prometo que todo estará bien —pidió, haciendo un puchero al tomarme de la mano.
—Esto no está ayudándome, de verdad —me llevé las manos a la boca, sintiendo náuseas—. Quiero irme.
—¿Quieres que te lleve? —preguntó preocupada, pasando una mano por mi cabello.
—No, yo puedo conducir —dije segura—. Quizás me tome dos horas más de las necesarias, pero puedo hacerlo.
—Bueno, avísame en cuanto llegues. Ten cuidado.
Salí del bar en dónde nos encontramos y un escalofrío me recorrió la espalda al sentir el frío de la noche.
La camioneta estaba en la acera de enfrente y avancé mareada, pidiendo disculpas al chocar con varias personas por pasar en medio de algunos grupos de amigos.
Todo me daba vueltas, necesitaba llegar a mi casa para poder dormir y olvidarme de todo por un rato.
Sentí una mano posarse sobre mi hombro y por un pequeño instante creí que era Killian. Pero al darme la vuelta me alejé rápido.
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Love Yourself, Emma. (NUEVA VERSIÓN)
RomanceEmma Leister sabe lo que es sobrevivir, pero desconoce lo que significa realmente vivir. Sabe cómo se siente vivir con miedo, sonreír cuando por dentro todo se está derrumbando y fingir que el pasado ya no duele. Después de una relación que la dejó...
