En aquella noche, mientras ambos dormían, el ser de Cupido abandonó a Lee Minho para ascender y encontrarse con su madre.
— ¿Mamá?
— No, Cupido, tú ya no tienes madre, y una vez que desciendas te quedarás como Lee Minho, ya que es la vida que escogiste tener
— ¿Madre…?
Venus soltó un suspiro — ¡Te dije que ya no tienes madre, y ahora desaparece de mi vista y desciende! — Y el llanto volvió a aparecer en ella. — Una sola regla tenías, ¿Tan difícil es para tí respetar tu propia identidad? Entonces no te la mereces, por eso, desde hoy ya no volverás a tenerla
— ¿No es un poco exagerado prohibir a alguien a sentir? Más aún al dios del amor... El amor me enseñaste que debe de ser bello, puro, etéreo, y es la clase de amor que Jisung y yo nos tenemos mutuamente… Además, papá decía que uno debe de luchar por lo que ama, y yo… Amo a Han, nos amamos, mutuamente tenemos el sentimiento que vosotros me habéis inculcado, además, él se está empezando a valorar, lo estoy curando mamá, nos hacemos mucho bien…
— Uno no puede curar a nadie si no es por la voluntad de uno mismo… ¿De verdad crees que lo estás curando? ¿O más bien estás dándole la atención que extraña de Hyunjin?
— El amor también puede curar mamá, no me harás dudar de él… Y lamento que nunca hayas podido curarte de papá, si es lo que quieres, te dejaré aquí, pero siempre te llevaré en mi corazón
Y una voz que sonaba bastante preocupada, se escuchaba en la lejanía, cada vez más fuerte.
— ¡Minho! ¡Despierta! ¡Lee Minho…!
— ¿Qué…?
— ¡Ay Dios! ¡Me diste un buen susto! Estabas pálido, te notaba frío y no respondías, yo llegué a pensar que te perdía y… — Las lágrimas comenzaron a mojar la sábana que tapaba al pelirrojo, y al verle llorar, sus ojos se llenaron de lágrimas
— Siempre estaré a tu lado, Hannie, no llores… — Su mano derecha secó las mejillas mojadas del pelinegro y se acercó hasta sus labios para darle un beso. Los chasquidos no tardaron en escucharse y sus lenguas se volvieron a juntar tal como imanes.
La mano derecha de Minho comenzó a despeinar a Jisung, mientras que la izquierda comenzaba a navegar por su espalda, y poco a poco viajaba hasta llegar a su trasero.
— Bebé… — Jisung se separó por un momento — Mis padres están aquí, no creo que sea buena idea… — Y una mordida en su belfo por parte de Minho hizo que su cuerpo se encendiera — Mira lo que provocas en mí
— Me haces ser tan débil
— ¿Desde cuándo amar es de débiles?
— Te enseñé bien, amor
Entre besos y caricias fogosas, unos suaves golpes en la puerta y una voz femenina interrumpieron ese íntimo momento.
— ¡Hijo! ¡Minho! ¡El desayuno ya está en la mesa!
— ¡Ya vamos mamá!
— ¿Qué pasa si yo quiero desayunarte a tí? — preguntó Minho con voz algo pícara
— Pues… tendrás que conformarte con mis labios de momento porque tenemos que ir a clases y se nos va a hacer tarde
— ¿Ah sí? Entonces… déjame hacer algo
Y acto seguido, se bajó hasta donde se notaba la erección mañanera de Jisung, para comenzar a lamer lentamente, desde la raíz hasta la punta.
— ¿El qu…? ¡Hmm…Ah! ¡Minho…!
El más alto de los dos hizo caso omiso al contrario y siguió lamiendo, y esta vez bajó más su ropa íntima para poder jugar con sus testículos.
Al pelinegro le costaba callarse aquellos gemidos de placer, así que cogió la almohada y se la puso en la boca para callarse, pero esto a Minho solo le daba más pie a provocarle, pues sabía exactamente como excitarle, así que procedió a meterse su miembro en la boca mientras su lengua se movía de manera circular.
Los movimientos eran repetidos, desde adentro hacia afuera, con alguna que otra lamida y la intensidad cada vez era mayor.
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Querido Cupido | minsung
Fanfiction« Para el mundo, tú eres una persona más, pero para mí, tú eres mi mundo. »
